26 de agosto de 2011

Que Witzy Witzy ni que la Chin*#d@

Entonces, esto es así. A continuación una declaración de vida: "Tengo miedo a las arañas".
Puedo convivir con ellas pacíficamente, hasta conservo a las que se instalan en las esquinas del techo de mi habitación, ya sabes, por eso de que comen mosquitos. Pero pobre de aquel arácnido que se acerque a menos de 45cm de mi porque morirá aplastado con zaña/odio/tirria/muina/etc. Esta orden de restricción incluye a sus primos paleolíticos, los escorpiones. Pero en el ser humano todo aquello que causa miedo, de igual modo causa fascinación, no se si se trate una forma en la que el cerebro se fuerza a entender la amenaza y dispara el instinto de auto-conservación.
Cuando era un pequeño, tendría yo unos 9 años, había mucho campo todavía en esta ciudad. No como cuando nuestros abuelos contaban que la ciudad se acababa en "La Peni de San Lazaro", pero, todavía quedaba alguno que otro baldío. Yo no se de las causas, motivos, o razones que hacen surgir en las mentes de los niños el instinto Romano. Todos son "Cesar" y organizan sus pequeños circos gladiatoriles... el Gran Coliseo de insecto. Donde decenas de saltamontes, grillos, cucarachas, caracoles y escarabajos encuentran su fin en las pinzas, colmillos y aguijones venenosos de los depredadores con exoesqueleto. Todo esto avalado por la ciencia y por una tarea de 4º año de primaria de estudiar los ecosistemas alrededor de la escuela.
Y ahí estaba yo, cazando chapulines para alimentar a las Arañas de Jardín que pelearían por su vida en la arena. Con mi frasco de cristal y una vara de unos 30 o 40 cm, entraba valientemente en una maleza de hierbas malas, pasto y todo eso que crecía en un terreno valdío. Debo reconocer que perdí varios palitos, ¿sabes? nunca pude cazar una araña, en cuanto se "subían" al palito se acercaban a 100km/hr desde el otro extremo hacia mi mano. Acto seguido debía ir a casa por otro frasco de vidrio, porque el anterior se había perdido en la huída por salvaguardar mi seguridad.
Hubo una vez que encontré la Araña que vencería a todas las demás en las arenas de la escuela. Recuerdo que apareció un día en nuestro jardín, (lo que me daba la seguridad de que no perdería mi frasco esta vez) en el rincón izquierdo cerca de la ventana por la que entraba la luz del día a la sala. Era totalmente negra, redonda y brillante, como una pequeña ciruela, con sus horribles ocho patas largas y delgadas. Cabe destacar en este punto del relato que a pesar de que sabía de su existencia y potencial peligro, nunca creí que pudieran existir en mi jardín, además, no se podía notar alguna mancha roja desde donde yo la veía. Por lo tanto no me había dado cuenta de que mi próxima guerrera se trataba de la famosa y temible Viuda Negra. Ya estaba yo listo para enfrentar a la bestia de 2.5cm de largo cuando mi madre me notó con actitud sospechosa. Inocente yo le conté que debía atrapar una araña para la clase de ciencias naturales y que había una araña muy bonita en el jardín y que esa era la que iba a atrapar. La verdad creo que se lo conté para que fuera ella la que atrapara a la araña y yo pudiera librar mejores batallas otro día. Al llevar a mamá al lugar donde vivía el bicho negro, su primera reacción fue gritar de espanto y la segunda fue darme un coscorrón por imprudente. Lo siguiente que paso fue que me metió en la sala, y desde la ventana, pude ver a mamá armada con una escoba y una lata de DDT acabar con la amenaza de una accidente por mordedura y consecuentes complicaciones por envenenamiento neurotóxico fue hasta que el bicho estaba bien muerto que mamá me enseño la figurilla roja en la parte de abajo de la panza del arácnido, y aprendí a no acercarme a arañas totalmente negras.
Después del aburrido episodio con la Viuda Negra establecí mi negocio como proveedor de alimento, ya que a todos se les hacia muy aburrido cazar bichos que no fueran peligrosos y eran los únicos que yo estaba autorizado a atrapar. (por no mencionar que cazar cualquier cosa con aguijón, pinzas o dientes me daba un poco de miedo.
Aún hoy día tengo sueños recurrentes en los que cientos de arañas caminan sobre mi espalda y mis piernas y se ponen de acuerdo para morder al mismo tiempo. La cantidad de veneno recibida solo puede causar una muerte dolorosa y al emitir el ultimo respiro... despierto.
Así que no vengan con que esta canción es infantil. Para mi es mas terrible que la del exorcista....


Por si les interesa conocer más:
http://es.wikipedia.org/wiki/Latrodectus_mactans

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