28 de septiembre de 2011

Joven, las drogas son malas!

Cuando yo tenia como tres años, era muy enfermizo, y aunque Ud. No lo crea, fui muy flaquito y bajito de estatura para mi edad. Debido a estas enfermedades constantes, fui dosificado con inyecciones en cantidades, yo llamaría, industriales. Fui medicado con sustancias que debían entrar en mi cuerpo vía una aguja hipodérmica. Una jeringa que con medicamento se acoplaba a la aguja. La aguja entraba a través de la piel y penetraba en el músculo. (mi nalga izquierda por lo general) El medicamento se empujaba hacia el interior del músculo al presionar el émbolo de la jeringa. Cuando el medicamento había sido inyectado dentro del músculo, retiraban la aguja. Para mi las inyecciones eran dolorosas, invasoras, me generaban un malestar emocional muy grave. Ahí nació mi miedo/pavor/odio por las pinches, pinches inyecciones. 
Recuerdo las corretizas cuando tenia 4 o 5 años y los sometimientos subsecuentes cuando era necesario aplicarme un tormento de esos solo por culpa de un poco de calentura y tos. 
Acto seguido comenzaron los sobornos. (Venga! vamos a corromper la inocencia de una pobre criatura)


- Mi hijito si te dejas inyectar te vamos a regalar un juguete de esos que te gustan tanto de la
Guerra de las Estrellas.

- se llama "Guerra de las Galaxias" papá. Con Luke Skywalker y "ar-tu-ri-to"
- es que esos son otros hijito y son mas caros. 


Nomas me lo enseñaban y mis ojitos brillaban de emoción. Cedía un poco la resistencia. Mi papá me llevaba al altar de sacrificio tomaba la jeringa con 10ml de penicilina o alguna de sus dolorosas variantes. y "Tomala!!!" 


- Ponte flojito. No duele.
- si duele papa* 
No te pongas duro porque sino la jeringa no entra y te va a doler mas
- ya estoy flojito (apretando el asterisco con mucha fuerza)
- ya se tapo la aguja esperate tantito.- con esto siempre aflojaba un poco.
- si pa yo me esp........aaaaaaaaaaahhhhhahhhhgggggggggg
-ya esta no paso nada , no paso nada, ves? no duele!
(traduccion de: buaaa sinffff si- si.  me-- buaaaaa- leleeeeeeee snifffffff Maammmmaaaaaaaaaaaaa!) 


... y esta situación se repetía con una frecuencia de entre tres y cuatro veces por semana, cada tres semanas. Lo cual me dejó con una colección de más o menos, 135 muñequitos, algunos vehículos y un Halcón Milenario cuando quede internado una ves.


Estoy seguro que con esto dejo claro mi fobia a las jeringas. Hoy en día, sigo evitando las inyecciones a toda costa. Tal es mi trauma que cuando el tema de las jeringas sale a la platica, tengo la sensación del piquete en mi nalga izquierda, al escribir estas lineas siento una punzada constante y desagradable. Pero el instinto de supervivencia natural en nuestra especie humana a desarrollado un mecanismo de defensa (por lo menos contra el trauma). Al recibir una inyección me pongo muy nervioso (obvio). Una vez pasado el incidente y en un lapso de 10 a 15 minutos después... todo se vuelve negro. Cual zarigüeya, mi cerebro bloquea todas las funciones del sistema, produciendo lo que se conoce como black out o apagón y me desmayo.


Pero uno no puede evitar por siempre las inyecciones o en tal caso las "sustracciones". Aun no entiendo el afán de los médicos por solicitar exámenes sanguíneos. Recuerdo una vez que me hice una química sanguínea de 24 elementos. sobre lleve el evento sin problema aparente. Es mas, ya habían pasado cerca de 25 minutos cuando ya me encontraba en la esquina de Insurgentes y Eje 2 NTE esperando el autobús que me llevaría a la Universidad. estaba totalmente equipado para evitar cualquier contratiempo con mis dos algodoncitos; el de mi brazo izquierdo para la herida de la aguja y el que traía en la mano derecha "por si me mareaba". y ahi estaba yo solo esperando el autobus..... recuerdo que de repente me estaban levantando dos señoras del piso, como llegue al nivel de las hormigas, sinceramente no lo recuerdo. Pero la señora fue muy amable al recomendarme enfáticamente,  en tono de regaño, que dejara de consumir estupefacientes.....

26 de septiembre de 2011

De heridas y cicatrices...


Aprovechando que ayer (25 de Septiembre 2011) se celebró la última corrida de toros en la Plaza Monumental de Barcelona España, voy a contar una historia. Siempre un tema polémico esto de las corridas de toros. ¿Qué tanto es tradición y fiesta y que tanto es violencia y abuso animal?
Un día hace algunos años, me encontraba yo en mi entrenamiento para convertirme en novillero. Aprendía los lances en la Escuela Taurina. Ahí estaba yo, valiente, con montera, capote y coletilla,  de pie frente a la cabeza con rueditas de lo que alguna vez fue un toro de unos 450kg y en pose de "matao" imaginaba el lleno en "La México". Quise ser Matador porque siempre lo sentí en la sangre, la rama española de mi familia mexicana se me notaba hasta en el sazón de la paella, y sobre todo porque mi abuelo siempre me llevó a la plaza de toros y antes de que muriera se lo prometí. Obviamente mi primer Toro en "La México" estaría dedicado a Él. Recuerdo como si fuera ayer: se emocionaba, gritabamos "porra de sooool" y siempre recibimos la misma rechifla.
Después de un par de años dando muletazos a vaquillas como novillero. Llegó el momento de entrar al ruedo acompañado a un verdadero animal.

Nombre: Bailaor
Peso: 457kg
"Negro bragado, paticorto, cornivuelto"

En otras palabras "el mismo diablo".

La bestia me veia con unos malditos ojos negros, profundos cual abismo del 5º infierno, con destellos flamantes y bufidos que resonaban por encima de la multitud. Se mecía de un lado a otro, de izquierda a derecha, como bailando el hijoepu... Obvio, ahí se me quito lo valiente. De por si nunca lo fui, y así que tu digas, valiente valiente, pues no. Digo, si una vaquilla de 150kg te saca un pedito, ya el pinche demonio de casi media tonelada... es cambio de calzones seguro.

Mi error fue salir corriendo despavorido con el terror en alma, la mirada perdida y buscando el burladero como quien busca agua en el desierto.

Acto seguido sentí como si volara a través de la arena, miraba al cielo y este daba vueltas, la arena estaba por encima de mi cabeza y el cielo, extrañamente lo miraba de reojo, estaba por abajo. No estuve consciente de la punzada en la pierna derecha, hasta que deje de rodar y los sub-alternos me quitaron la bestia de encima. Ya en enfermería pude mirar el origen de cierto dolorcillo en la pierna derecha. La cornada entró por detrás de la rodilla en sentido ascendente hacia parte interna-frontal del muslo desgarrando piel y músculos.......
Afortunadamente no cortó ninguna vena y 18 puntadas fueron suficientes para dejar el ruedo a los profesionales.

La verdad es que me caí en una construcción por andar jugando y se me enterro una varilla. pero lo de las 18 puntadas es cierto...

Me encuentro partido en esta situación. Si pudiera hacer una lista de las 10 cosas que me enseño mi abuelo antes de morir. no llegaría a 6... pero seguro las primeras 3 son:
1. Irle a las poderosísimas Águilas del América
2. Cuba libre de Bacardí blanco
3. Apreciar una buena corrida de toros en la Monumental Plaza México.

Por un lado me gustan las tradiciones, y esta de los toros la verdad es que me resulta muy agradable pero por el otro pues si esta como "pinche" hacer sufrir animales por mera diversión, es como las peleas de perros o de gallos...

18 de septiembre de 2011

Que me voy y que me relajo y que me animo

Aprovechando el largo puente me les fui unos días a la ciudad de Querétaro. Omitiré aquí mencionar lo espectacular que resulta visitar esta linda ciudad, porque supongo que todos lo saben y que al menos han ido a recorrer sus calles más de una vez... y sino ¿Qué esperan?.

No fui en plan turistico o de sibarita chilango, no. Fui a visitar familia que tengo por allá y a aprovechar un poco el tiempo, a relajarme y alejarme del estrés acumulado, de la contaminación y a meditar sobre el futuro. Solo lamento que este viaje no se haya dado en el primer sábado del mes porque me perdí del nuevo Mercadito Queretano que es una onda donde los productores locales se organizan para ofrecer los productos gourmet artesanales del Estado. Definitivamente quedó en la lista de pendientes.

Esta vez no ocurrió nada fuera de lo normal. No tuve que dormir bajo ningún puente, ni hubo taxista amigable que me estuviera repitiendo "Amigo. Yo se donde tu vas" (ahora que lo pienso creo que era lo único que sabía de español). Tampoco hubo gitana que mientras me decía que iba a tener 3 hijos, los suyos me cartereaban.
Entonces me ocupe de tomar las cosas con calma, decidí instalarme en la plaza De la Corregidora a leer un poco uno de esos libros que llevaba meses en la lista "por leer". Me acompañaba entonces Julio Cortazar con Rayuela. Entre párrafos levantaba la vista para ver la gente... alejada de la rutina diaria, en familia unos, en parejas otros y otros tantos en grupos turísticos con cámaras y pasaportes extranjeros. Pensaba, como siempre, en las circunstancias que llevaba a cada una de esas personas a estar en ese momento en ese lugar y de como, aparentemente, todos estábamos ajenos a los desagradables problemas de este país, del mundo y los propios. De repende una voz de "Ánimo!" se escucho por mi izquierda, un Don, que al principio creí ebrio, avanzaba entre la gente con una bandera de México en la mano, daba voces de ánimo a la gente. Así nomás, gritaba ánimo por todos, felicitaba a todos por convivir en familia, por ser mexicanos, por que la tarde estaba agradable o por visitar México a los extranjeros. Uno de esos tipos extrovertidos que hacen por llamar la atención y convertirse en el alma de la fiesta. Sus hijos (creo que lo eran) no hallaban donde meter la cabeza, claramente se sentían avergonzados que su papá se hubiese convertido en motivador dominical. Organizando porras a México entre las personas que comían tranquilamente en las terrazas de varios de los restaurantes del la plaza, que si ¡Viva México a la una, a las dos y a las tres! Que si ¡Ánimo todos juntos! Que si los de la marisquería gritan mas fuerte que los del restaurante italiano. ¿Por qué diablos hay gente así? y contestando a mi misma pregunta y sorprendido ante mi propia respuesta. Porque es lo que necesitamos... ánimo. Este país necesita ánimo, el mundo lo necesita y creo que cada uno de nosotros también lo necesitamos. Ánimo para seguir adelante, ánimo para sobrellevar situaciones difíciles, ánimo para los días por venir. He de confesar que después de una primera reacción de rechazo (¡Que loco cabrón!) el ánimo me vino bien y me animé un poco, la tarde se hizo más disfrutable de cierta manera. cabe mencionar que también me animé por una cervezita y a seguir atento a lo que Julio Cortazar tenía que contarme...


El bonito y tradicional Post de Fin de Año - 2018

¡Feliz Año Nuevo! A ver 2018, tengo hartos comentarios de cómo debías de haber sido, pero como dicen, el hubiera no existe y pues las co...