17 de junio de 2015

Paz.


PAZ mental, emocional, espiritual, mundial. Llámale como quieras. Es ESE estado de equilibrio que a muchos nos cuesta trabajo alcanzar, dónde todo está en armonía, estamos llenos de tranquilidad y somos uno con el universo. Hay algunos que incluso pagan a un experto por que les ayude a encontrar el camino hacia la estabilidad. Una vez conseguida uno aprende a atesorarla y a cultivarla a modo que sea un constante equilibrio. Por otro lado, es muy común que está paz se vea amenazada por diversas causas. 

¿Cuáles son los agentes de cambio que afectan esta directamente esta estabilidad? ¿Qué implica en la vida diaria? 

Dicen: “La vida te puede cambiar de un instante a otro” 

Cierto. La vida como la conocemos puede cambiar para siempre, sólo que el cambio es continuo y permanente. Podría filosofar sobre el tiempo, el presente que no lo es porque ya es pasado, en mi futuro en donde estarás leyendo esto, pero que para ti será el presente, etcétera. ¿Realmente queremos ir a esa discusión?  yo creo que no. 

“… Y sin embargo se mueve” decía Galileo. Todo esta en constante cambio. Somos agentes que provocamos cambios, y somos sujetos que reaccionan a diferentes influencias externas que también provocan cambios a nuestro alrededor y en nuestro interior. ¿Cómo reaccionar?. 

Respuesta: No existe un manual de procedimientos. Aún así, cada uno de nosotros se rige por un código de principios que son los que determinan nuestras reacciones. 

Pero además de este cambio constante, también se presentan hitos extraordinarios que generan cambios significativos en nuestra estabilidad. Por mencionar algunos: ganar la lotería, un viaje, casarse, divorciarse, conocer a tu próxima pareja, tronar con la que no es tu pareja (?), enterarte de que tu pareja realmente es homosexual, la muerte inesperada de un ser querido, … o la de moda: ir en un viaje sin retorno a colonizar el planeta Marte (eso si le cambia la vida a cualquiera). 

Lidiar con estos cambios es un tema ya bastante masticado por muchos expertos y otros no tanto. Desde libros como ¿Quién se ha llevado mi queso?; hasta cursos de Manejo de crisis y tanatología, pasando por las diversas corrientes terapéuticas que existen para ayudarnos a aceptar y aprovechar estos cambios de forma positiva. (Leer "El Hombre en busca del Sentido" de Viktor Frankl)  

La conclusión: Las respuestas están en tu interior. 

Consulté con varias fuentes no formales y recopilé las siguientes generalidades: 

– Todo depende de lo que quieres, sientes, sabes que es lo correcto y lo que has aprendido. 
– No nacemos sabiendo
– No hay un manual de vida, ni de como ser feliz, o ser buena persona, pareja, hijo, padre, etc. 
– Todo se basa en la vida de cada uno, por eso el perro existe. 
– De cada uno depende el lograr ser, hacer, sentir, querer y demás.
– Encontrar el equilibrio propio, ese balance nace de uno pero es influenciado por lo externo.


La conclusión de esta profunda idea a la que llevaba meses dándole vueltas es: No importa lo que hagas por mantener tu paz en un estado zen, siempre va a venir algo a darle en la madre. Algunas veces estarás preparado, otras te tomará por sorpresa. Sólo confía en ti mismo, la respuesta por lo general es la primera que se te ocurre, y si no era, prueba la segunda.

Si te caes, pues te levantas y retomas lo que has aprendido en la vida para retomar el estado de paz interior que deseas. ¿Qué no es fácil? Bueno, si fuera fácil no sería divertido.   

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