19 de enero de 2014

y seguiremos pidiendo Negritos...


Otra vez llegué tarde a la discusión. El pasado noviembre, La empresa Bimbo, fabricante del conocido y tradicional "Negrito" Bimbo® lanzó una campaña en redes sociales para cambiar el nombre de este famoso pastelito (Pan de Media noche relleno y cubierto de chocolate). Con la premisa "Los nombres cortos tienen más onda" la empresa invitó a los consumidores a votar entre 5 nombres: Rulo, Choko, Funky, Afro y Nito. Así los consumidores eligieron Nito como nuevo nombre del producto. Según me he enterado en mis investigaciones, Bimbo no hizo ninguna declaración oficial de las razones del cambio de nombre. Mi intuición y mi obsesión con las teorías de conspiración me hacen pensar que el presidente Obama solicito este cambio a la empresa. Nada de esto está confirmado, repito, nada de esto está confirmado.

Haciendo una retrospección sobre el personaje de la marca, he llegado a la siguiente conclusión: al inicio (1983) el personaje era claramente un niño africano, vamos un auténtico negrito, y chance, hasta caníbal, por aquello del tocado de hueso. Éste fue evolucionando con los años, así como el "Gansito" Marinela®, hasta llegar a este niño de piel clara, vestido de skato y peinado afro (No he podido determinar si es una peluca o al niño le hicieron base). Concluyo, se trata de un cambio claramente racista. Creo que en México no existe la discriminación racial contra los afro-americanos (afro-mexicanos?) desgraciadamente, si la tenemos entre nosotros mismos y contra los indígenas mexicanos. pero eso es otro tema, del cual hablaré cuando le cambien el nombre a la Cerveza Indio. Retomando, creo, y repito que es sólo mi opinión, que la empresa realizó este cambio por ser "políticamente correctos" con los mercados a los que llega este producto.

Me pregunto, ¿En realidad la comunidad Afro-americana en México levanto una queja en CONAPRED* contra el nombre de un inocente pastelito? En las familias de México y aún más entre los grupos de amigos, siempre hay un miembro al que se le llama "El Negro" o "La Negra"; y aunque en algunos casos, lo menos, este apodo si lleva una connotación ofensiva, en la gran mayoría de las veces que se utiliza es forma fraternal y con cierto cariño. Creo que esto es por la idiosincracia del mexicano, que se burla de todo, pero en buena onda. Para mí este cambio de nombre atenta contra esta buena onda de la que les hablo. Al concientizar al consumidor de que el nombre Negrito es negativo, se hace al mismo tiempo la declaración de que ser afro-americano es malo y por eso hay que cambiarle el nombre a un producto. Recordemos el caso de los timbres postales que emitió Correos de México con la figura de Memín Pinguín y la lluvia de reclamaciones de EUA por discriminación. ¿A quién en México se le habría ocurrido que esto despertaría tal inconformidad?. Por otro lado ¿Acaso ya no se venden en México los discos de Cri-cri con las canciones del Negrito Sandía, La Negrita Cucurumbé y el Negrito Bailarín?

Desde mi punto de vista como mercadólogo, el cambio de nombre de un producto con un posicionamiento tan amplio, tal que, los mismos consumidores rechazan el cambio, es un movimiento que obedece a razones ajenas al mercado.

Tal vez no pensaría esto si Bimbo® hubiese emitido algún tipo de comunicado a través de su departamento de Relaciones Públicas, pero diversos medios han tratado de acercarse a la empresa por los caminos adecuados y no han encontrado más que silencio. De igual forma la CONAPRED no ha respondido a las preguntas de si ha habido alguna queja formal en contra del nombre del pastelito.

Aún así, y por algunos años más, el posicionamiento nos hará seguir pidiendo "Negritos" en la tienda de la esquina.

Negrito Bailarín (Remasterizado) by Cri Cri on Grooveshark

http://www.bimbo.com.mx/productos/nito
https://www.facebook.com/BimboNegrito?fref=ts
* Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación

El bonito y tradicional Post de Fin de Año - 2018

¡Feliz Año Nuevo! A ver 2018, tengo hartos comentarios de cómo debías de haber sido, pero como dicen, el hubiera no existe y pues las co...