4 de diciembre de 2019

El reto Porrúa.

Mi copia de "El Libro de la Selva"
En algún momento de septiembre del año pasado me reencontré con mi vieja edición de "El Libro de las Tierras Virgenes" ó "El Libro de la Selva" de Rudyard Kipling de la editorial Porrúa. Un librito maltratado por la vida y los años, forrado de plástico cristal, con el texto impreso a dos columnas y con letra pequeñita. El objeto, es decir el libro, nunca me agradó; la lectura fue muy difícil con esas dos columnas. Sin embargo el libro le hace justicia a su condición de clásico; la historia cumple con la promesa de llevarte de aventuras por la India y cazar en la selva junto a la manada de Akela y Mowgli; aprender de Bagheera y Baloo la "Ley de la Selva" y sobrevivir a las amenazas de Shere Khan.

Pensé seriamente en volverlo a leer, porque de verdad que es una gran historia; pero esa impresión a dos columnas tan molesta y mis ojos no se vuelven más jóvenes. Fue entonces cuando recordé haber leído por ahí, que la centenaria casa Editorial Porrúa, S.A.  había decidido eliminar las ediciones de doble columna de toda su colección "Sepan Cuantos...", lo cual me pareció una idea de lo más brillante. Podría adquirir un ejemplar de la nueva edición de esta novela y volver a visitar la selva y correr con los lobos y llenarme de emoción nuevamente. Pero ya saben que tipo de ideas se me ocurren: ¿Qué tal que aprovecho que la colección "Sepan Cuantos..." es económica y empiezo a coleccionar todos los libros que hay en el catálogo? Y mejor aún ¿Qué tal si los leo TODOS?

La colección "Sepan Cuantos..." de Editorial Porrúa S.A. es verdaderamente "Cultura al alcance de todos". Tiene más de 700 obras clásicas de todos los tiempos, así como una infinidad de títulos de interés general. Aquí el catálogo. El reto Porrúa: leer los 744 + libros de la colección en... ¿Te gustan treinta años? Esto es más o menos como de a veinticinco libros al año, lo que no se me hace un ritmo descabellado, creo que lo he hecho antes. La pregunta que entonces nos debe preocupar... ¿Me quedan treinta años de vida? Este 2019 cumplí 40 años, si tomamos en cuenta los últimos estudios del INEGI, la esperanza de vida para un hombre en la Ciudad de México es de 76.2 años y me sobrarían más o menos 6.2 años para hacer otras cosas. Digamos que le hecho ganitas, me apuro y en 20 años podría terminarlos todos (tomando en cuenta también los nuevos títulos después del Núm. 744) sería entonces una persona muy "Léida y Escribida" dada la variedad de textos, géneros, países. Lo cual, de hecho, me encantaría.

Y para empezar porque esta será una carrera más de fondo que de velocidad, quiero compartir por un lado la lista de títulos de la colección: 

LISTA DE TITULOS DE LA COLECCION "SEPAN CUANTOS..."

El número 1 en la lista es la primera novela mexicana, El Periquillo Sarniento de José Joaquín Fernández De Lizardi; publicada al momento en que se peleaba la Guerra de Independencia de México en 1816. Espero que crean en mi palabra cuando les diga que ya acabe un título, lo ideal sería que les aportara una especie de resumen/reseña de cada uno de los libros leídos de la lista, para lo cual se me ocurren varias cosas. La primera pregunta que se me ocurre es ¿Qué hay con los libros que ya he leído antes, ya sea en la misma edición "Sepan Cuantos..." o en cualquier otra? ¿Tendré que a leerlos de nuevo? ¿Habrá tabla de equivalencias? 

El Núm. 1 

Caballero Águila de Editorial Porrúa.
Si le pican a las fotos de los libros, se supone que los envía a amazon.com.mx y si lo compran en la página me dan una pequeña comisión. Ahí les encargo si es que se quieren unir a mi reto.

24 de noviembre de 2019

... se acabó 2019. Bueno, casi.


Cada año, por estas fechas, me siento frente a este procesador de palabras y me hago el propósito de escribir más. Eso demuestra la falta de atención a mis proyectos, la falta de compromiso y lo fácil que distraigo mi tiempo en otras cosas, como ver videos de gatos en facebook; y eso que odio los gatos. Para no dejar perder la bonita tradición del post de fin de año, heme aquí, tratando de reorganizarme y prometerme a mi mismo que el próximo año si voy a publicar mas en el blog.

Ya se siente el friecito. Se empieza a percibir el aroma a ponche al caminar por el mercado, los vendedores de lucesitas ya ponen sus puestos callejeros sobre las avenidas, las coronas de adviento  ya adornan las puertas de algunos departamentos vecinos, ha pasado "El Buen Fin" y el "Día de Gracias" está a la vuelta de la esquina. En resumen, ya es fin de año. Esta bonita época para algunos, triste para algunos otros, llega con todo el poder del consumismo y la mercadotecnia para que le demos nuestro dinero, que con tanto esfuerzo logramos hacer durante el año, a las grandes tiendas departamentales, corporativos internacionales, y en menor medida, en impuestos a nuestro amado gobierno. Pero los que no tenemos dinero (no vamos a entrar en detalles de las malas decisiones financieras que he hecho a lo largo de mi vida) no podemos darnos esos lujos. Al menos por mi parte, esta época es de alegría, de reflexión, de agradecimiento y de compartir con mis seres queridos. Ya sé que lo mismo se puede hacer durante todo el año, y creanme, lo hago. Lo especial de está época es hacer lo mismo pero con ponche. Porque a mi me encanta el ponche; con su cañita, sus manzanitas y tejocotitos; con piquete o sin piquete... mejor con. Me he encontrado que a mucha gente no le interesa en lo más mínimo celebrar las fiestas, y está bien. Después de todo, la Navidad es una celebración religiosa con la incorporación de bastantes tradiciones paganas; unas muy bonitas como El Árbol de Navidad, lo misma Corona de Adviento. ¿Santa Claus? Gracias Coca-cola. ¿Regalos? Si, una nueva MacBook por favor. Pero lo más importante, al menos para mi, es el amor que se genera por compartir con los seres queridos todas esas delicias en la mesa, por compartir conversaciones frente a la chimenea (la de verdad o la eléctrica), por compartir recuerdos de las aventuras del año, por compartir las metas del próximo y sobre todo por compartir los buenos deseos que sentimos por los que queremos. Desear a los tuyos salud, bienestar, trabajo, felicidad y amor son autenticas demostraciones de cariño.

Hoy México y el mundo en general se encuentra politizado y polarizado, falto de empatía, con carencia de cariño y lleno de odio gratis. Solo echen un ojo a los comentarios de la gente en las noticias publicadas en los diarios on-line. En algunos casos las cosas suben de tono de tal manera que la discusión de ideas sobre diferentes puntos de vista se vuelve una cadena interminable de insultos de unos contra otros. Espero que esta situación cambie pronto o que al menos, podamos aprender a separar y respetar las ideas distintas a las nuestras, no tomarlo personal; recuperar ese humor tan característico del mexicano y si se nos acabaron los argumentos o estos se vuelven insostenibles por la realidad (guiño, guiño Sr. Presidente) mandar a la gente a volar con algo de atención.  Por ejemplo: "Váyase usted a chingar a su madre!, pero vaya con cuidado y !Feliz Navidad!"

Felices fiestas, y ahora si, prometo escribir con mayor frecuencia, en serio...

Vector de Navidad creado por freepik - www.freepik.es

20 de marzo de 2019

Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy aparatoso que no quisiera detallar, baste describir que una varilla de acero de 3/4 de pulgada me atravesó la pierna derecha por la parte de atrás, entre la rodilla y la parte baja del muslo. Necesité de dieciocho puntos, que me dejaron una cicatriz de poco más de 20cm, misma que en muchas ocasiones sirvió como prueba para aquella famosa historia en donde la mencionada cicatriz había sido "ganada" en un enfrentamiento taurino con una bestia de 500kg.

La herida fue suturada en el sitio del accidente por un médico que había a la mano. Recuerdo que antes de comenzar la sutura me aplico tres inyecciones de algún tipo de anestesia, obvio como yo ya estaba muriendo no puse especial resistencia a esas tres inyecciones. ¡Ojo aquí! Aún muriendo, yo conté que fueron tres inyecciones.

Para esto; desde los 4 años de edad padezco el mal de la belonefobia, que es el miedo extremo, incontrolable e irracional hacia las agujas hipodérmicas, jeringas y lancetas. Lo juro, apenas comienza una conversación sobre inyecciones o jeringas y tengo la sensación de un piquete en el glúteo derecho o en el brazo izquierdo, dependiendo de si se está hablando de una inyección normal o de extracción de sangre para algún estudio. Una vez hecha pública esta afectación, creo se puede entender de mejor manera toda mi situación.
Belonefobia: Miedo a las jeringas.
 Continuando. Al día siguiente, como se indicó a mis padres, me llevaron a la clínica para una revisión a detalle, me tomaron rayos X para evaluar si merecía pasar al área de traumatología y me revisaron la herida para limpiar y desinfectar los puntos. Le conté brevemente a la enfermera los hechos; como casi había muerto accidentado y una la barra de acero había atravesado mi pierna de un lado a otro. Fue en ese momento en que la enfermera… ese ángel caído del cielo; mirada dulce de ojos color miel; de piel inusitadamente tersa y brillante; esa joven y bellísima enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dijo las palabras que marcarían mi vida por los siguientes 30 años: Te vamos a tener que aplicar la vacuna contra el tétanos.

Déjenme explicar algo: usualmente la forma en que yo lidiaba a desde los 4 años con mi fobia a las jeringas era bastante simple. Yo salía corriendo, corría lo más rápido posible y si eran capaces de atraparme, entonces merecían introducir en mi cuerpecito cualquier artefacto medico, ya fuera para introducir algún químico o para extraer el vital líquido rojo. ¡Claro! Yo no me rendía  sin antes pelear con garras y dientes, o en su defecto hacer berrinche de los grandes. Afortunadamente mi pediatra era consiente de esta condición y trataba todos mis males a base de pastillas y jarabes.

Volvamos entonces a la situación anterior. La enfermera bonita le dijo al niño adolescente que lo tienen que inyectar.

¿Qué hacer?, ¿Cómo reaccionar? En 1992 con doce años cumplidos ya no estaba en edad en la que salir corriendo era la opción, y hacer berrinche frente a la enfermera bonita, cuando lo que quieres parecer es un hombre hecho y derecho tampoco era opción. Así que hice lo que cualquier hombre valiente en mi situación hubiera hecho. Enfrentar el destino con el pecho inflado, la frente en alto y las nalgas al viento…

Y con un nudo en la garganta solo pude decir al momento en que me bajaba los calzones: !Píqueme!

Creo que no quedó muy impresionada por mi hombría, porque más me tardé en bajarme los calzones que en lo que la bonita enfermera me volteo sobre la camilla como res de rodeo y aplicó su instrumento de tortura en mi trasero. Con suave y tranquilizadora voz me dijo: ¡Listo!

No sentí nada. No hubo dolor, ni si quiera un pellizco; tampoco hubo llanto, mucho menos berrinche. Estaba yo impresionado de mi mismo, incrédulo, orgulloso. Por primera vez en mi vida había dejado que se me inyectase como a una persona normal. ¡Bravo por mi!

Me sellaron el carnet de salud con la promesa de que en 30 días debía regresar por otra aplicación de la vacuna contra el tétanos, le dije a la bonita enfermera que sin ningún problema, siempre y cuando fuese ella la misma enfermera que me aplicara la inyección (guiño, guiño). Salí del consultorio rumbo a la sala de espera, todavía impresionado por mi comportamiento. No podía esperar más para contarle a mi padre como habían inyectado a su hijo sin el mayor proble…

Todo es negro. Escucho voces apagadas. Le están preguntando a alguien que sucedió y parece que la persona no responde. Nadie más sabe. Siento un dolor intenso en la parte de atrás de la cabeza y todo es negro. Escucho voces apagadas que poco a poco se vuelven mas intensas, claras; estamos en la clínica y pienso que a nadie se le ha ocurrido pedir un médico. Por fin alguien grita: ¡Un doctor! ¿Es la voz de Mamá? Escucho la suave y tranquilizadora voz de la enfermera bonita preguntar que fue lo que paso. Alguien más dijo “Estaba parado y solo se desvaneció, se fue de espaldas y cayó como árbol. Se pegó en la cabeza”. Todo es negro. Escucho voces ya no tan apagadas que dicen “Déjenlo respirar” y yo pienso ¿Por qué me duele la cabeza? ¿Por qué huele a alcohol? Todo es negro porque tengo los ojos cerrados. ¿Por qué tengo los ojos cerrados? Abro los ojos más por la curiosidad de saber de que trata todo el relajo que por otra cosa. Estoy acostado en el suelo, la enfermera bonita me está tomando la presión y mi mamá tiene un algodón empapado de alcohol cerca de mi nariz y por alguna extraña razón estoy sonriendo como un tonto.

Veintisiete años después, por diversos motivos de salud, tuve que actualizar mi dirección ante el IMSS y por lo mismo hacer el correspondiente cambio de clínica familiar. Como indica la burocracia de nuestros sistemas de salud, llevé toda la documentación pertinente incluido mi carnet de salud que debía cambiar por uno correspondiente a la nueva clínica. Entregué mis documentos en el escritorio número uno, dónde a su vez me indicaron debía pasar al consultorio número cinco de medicina preventiva para que me hicieran la entrega del nuevo carnet de salud. En el consultorio cinco, una bella y joven enfermera tomó mi carnet anterior para trasladar la información pertinente al nuevo documento: “Veo que le tocaba el refuerzo de la vacuna contra el tétanos el año pasado y no la tiene.¿Qué pasó?”

Todo es negro. Escucho voces apagadas…

Alguien tuvo la amabilidad de acostarme en una banca. Gracias.

28 de diciembre de 2018

El bonito y tradicional Post de Fin de Año - 2018

¡Feliz Año Nuevo!
A ver 2018, tengo hartos comentarios de cómo debías de haber sido, pero como dicen, el hubiera no existe y pues las cosas como son; entonces me los voy a reservar (los comentarios), solo quiero decirte que tu y tus hermanos, los años anteriores, cada vez me duran menos, ¿los comerciales de Julio Regalado del Soriana desde el mes de mayo? ¿y La Comer? ¿cómo que la navidad llegó a Walmart desde agosto? ¿Rosca de reyes desde noviembre? ¿Por qué ya nadie celebra el día de la Revolución? ¿De qué se trata año 2018? ¿Por qué te empeñaste en durar tan poco?

Hablemos de los propósitos que te hice cuando comenzaste; sentí que esta vez si lo íbamos a lograr 2018; teníamos un plan y todo. ¿Sabes? en parte es tu culpa por durar tan poco. El plan no salió como a todos nos hubiera gustado, y de ahí se fue todo eso de los propósitos al traste. Quiero aclararte también que algo a lo que realmente le tuve fe, eso de los calzones rojos el día de tu “nacimiento”, tampoco funcionó.  A ver con que novedades al respecto sale tu hermano nuevo. Estoy pensando seriamente en darle una oportunidad a los calzones amarillos…

En la lista de cosas que si logramos 2018, fue pagar la suscripción al gimnasio. Ahora solo falta levantarse temprano para ir a ponerse “buenote” (<- no son mis palabras). Conseguimos no subir de peso, que ya es algo.

La verdad no quisiera pelear contigo, en primera porque ya casi terminas, y en segunda porque, dentro de todo, seguramente te recordare como un buen año, algo corto, pero bueno. No quiero ser mal agradecido, trajiste viajes, nuevas amistades, libros (aunque todos me los compré yo), golosinas (te valió madre que soy diabético) y experiencias varias. Por todo esto: Gracias.

Queda esperar que e 2019 no se nos acabe tan rápido como tú, entiende que necesitamos más tiempo para realizar los nuevos proyectos (guiño, guiño) y cumplir esos propósitos del 2003 que aún están pendientes y que este año si vamos a cumplir.   En cuanto a los buenos deseos para todos, esos siempre están presentes.

Lo mejor está por venir.
Feliz Año Nuevo 2019!




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10 de abril de 2018

¡Son blancos!


Una vez, durante los primeros semestres en la universidad estaba esta chica que me gustaba mucho, en verdad me atraía. Ella cursaba una licenciatura distinta a la mía y se sentaba delante de mi en una de esas materias comunes del tronco básico. Un día se le resbaló el bolígrafo de la mesa y cuando se agachó para levantarlo se le deslizó el pantalón un poco hacia abajo y alcance a ver qué usaba ropa interior color blanco. (si a ese triangulito de tela atada con dos cordones se puede llamar "ropa interior") ¿Qué hice entonces? Con la mucha falta de tacto que en ese entonces tenía, comencé a susurrarle en el oído, sensualmente según yo, esa famosa cancioncilla aprendida y utilizada por muchos bullies (acosadores) en mis años de escuela primaria:

– “son blancos, son blancos 🎵



No sé qué esperaba yo. ¿Qué cayera enamorada en mis brazos? ¿Una respuesta agresiva tanto física como verbal? esto era muy posible, es más, ahora que lo pienso era el tipo de respuesta que yo merecía; pero su reacción fue totalmente opuesto a lo que yo me hubiera podido imaginar. 

"Ella" [No mencionaremos que se llamaba Karla, porque de todos modos ni la conocen, y además, esto es ficción ¿cierto?] ... retomando, "Ella" se giró sobre su eje para mirarme a los ojos, los entrecerró, carraspeó para ajustar la voz medio tono por debajo del natural, sus grandes y rojos labios apenas se separaron en esa posición entre estoy trompuda y quiero beso, sus cejas perfectamente contorneadas, todo este conjunto de acciones se coordinaron en su rostro moviendo los 36 músculos necesarios para lanzar la expresión No. 41, conocida como “la matona”

Y dijo:

– ¿Qué? ¿Los quieres ver completos?

Era una invitación cien por ciento real, lo sé porque años después recibí confirmación. Y yo hice lo cualquier hombre (in)seguro de si mismo hubiera hecho en ese momento, responder:  "a güevo", "me canso ganso", o cualquier otra finísima expresión... pero no. 

– No.

Y sonrojado como gringo asoleado en Acapulco bajé la mirada y vi morir a mis pies la única oportunidad (si es que realmente hubo alguna) de tener algo con "Ella".

16 de enero de 2018

Dear Natasha.

Querido lescalante (yo) Mi nombre es Natasha y soy de Rusia, pero me mude a los Estados Unidos hace 3 años. Me encontré tus fotos en una de las plataformas de redes sociales y te recuerdo porque eres el tipo de chico que quiero 🙂. Eres caliente, inteligente y sexy 🙂  y me gustaría entrar en contacto y conocerte mejor! Espero que tu sientas lo mismo, Si te gustaría saber más de mi este es mi correo ------ Escríbeme  y te enviaré algunas de mis fotos. abrazos, Natasha.

Es mi día de suerte.
Natasha se encontró mis fotos en una plataforma de redes sociales, (¿cuál sería?), y quiere contactar conmigo porque piensa que soy inteligente, sexy y caliente. Lo cual es absolutamente cierto, lo soy, aunque algunas personas rieron cuando les conté sobre la opinión de Natasha, (ustedes saben quienes son). Entre mis propósitos de año nuevo está: "Ser más receptivo de las oportunidades que se presentan" y bueno... creo que el siguiente paso es obvio. Contestar a Natasha y engancharla, que no piense que estoy desesperado, pero que al mismo tiempo no pierda interés.

Querida Natasha, 
Que alegría habernos encontrado, la verdad me da un poco de pena porque no acostumbro usar el correo de la compañía para cosas personales pero creo que está sitúa merece que hacer una excepción. Tengo curiosidad, ¿en cuál de mis redes sociales me has encontrado? Bueno no importa. ¿En qué parte de los Estados Unidos te encuentras? ¿Te gustaría visitarme en México? Espero que hables español, porque mi inglés no es muy bueno (tuve que usar Google para entender lo que escribiste) Mucho menos hablo ruso aunque pienso que sería interesante aprenderlo, imagina a nuestros hijos hablando esa mezcla de ruso y ... jejeje, creo que me adelante un poco. 
Natasha, !claro que me gustaría saber más de ti! ¿crees que puedas enviarme esas fotos de las que hablaste en tu correo? espero tu respuesta.
Atte: L. Escalante.


¡Qué emoción! aunque curiosamente el correo desde donde me escribe Natasha no es el mismo que me indica en su mensaje. Enviaré mi respuesta a los dos, seguramente lo contestará rápido.

¡Ya llegó su respuesta! Veré que dice.



Diann envió con Airmail.

¿Diann? ¿no se llamaba Natasha?

Querida Natasha.

Creo que enviaste mal el correo a donde me pides que te contacte porque me ha contestado otra chica (también rusa, que curioso) que se llama Diann. Ah, ¡ya caigo! Debe ser tu segundo nombre. ¿Diann Natasha? ¡Que guapa eres! Nunca hubiera imaginado que te gustara participar en los concursos de belleza. ¡que sorpresa que seas Miss Russia! Sé que ahora esos concursos no son solo de belleza y califican más allá de la apariencia física. Debe ser muy interesante platicar contigo sobre la re-elección de Vladimir y de otros temas como la represión a los homosexuales en tu país o la aparente injerencia de tu gobierno en las elecciones de otras naciones. Me encantaría recibir más fotos tuyas, si no te molesta. ¿Cómo te gusta más que te llamen, Diann o Natasha? a mi me gusta más el nombre de Natasha. 
Atte:
L. Escalante.


No puedo esperar a ver que me responde, espero me aclare la duda de los nombres. No mencionó nada sobre mi chiste de los hijos. ¿Cómo traduce un chiste el traductor de google? Bueno tampoco mencionó si habla o no español. Me ha llegado otra respuesta, veamos que dice:

Hola Ricardo,

¿Qué vas a hacer hoy? ¿Qué hora es para ti?

Nosotros disfrutamos en la ciudad el buen clima de hoy. Tus cartas adornan mi día. Ya me he acostumbrado a tus cartas. Todos los días me apresuro al trabajo para ver tu carta. Sonrío cuando leo tu carta. Esto es muy padre. Me encanta conocer nuevos momentos sobre ti y tu vida. Ahora es mucho más fácil escribir las cartas en comparación con la primera vez. Estaba realmente preocupada cuando te escribí mi primera carta, pero ahora esto es más fácil para mí. Te escribo que siento. Ahora hay entre nosotros a una gran distancia, pero estoy seguro de que no es un obstáculo para nuestra comunicación. Me gustas.

No me envió las fotos que le pedí y ¿quién carajo es Ricardo? Tampoco me ha dicho si quiere que venir a Mexico o quiere que yo vaya a Estados Unidos; lo cual es un problema porque no tengo mi pasaporte vigente. Es muy emocionante ver como se alegra con mis cartas, ¡además le gusto! ¿Se estará enamorando? Creo que yo si...

Querida Natasha,
Espero te encuentres bien al leer mi carta. Cariño, ojalá puedas explicarme quien es Ricardo; espero que sea un primo tuyo o que te hayas confundido al enviar el correo. Me alegra saber que te gusta lo que te escribo, aunque debo confesarte que no comprendí muy bien tu última carta. No me has contestado si quieres que te visite en Estados Unidos o prefieres venir a México. Yo puedo ayudarte si quieres a comprar el boleto. Espero tu respuesta (Envía más fotos jejeje).
Con cariño:
L. Escalante.


Llegó una foto de Natasha !!!


Querido Ricardo,
Querido, ¿tienes $ 500 dólares ahora? Ayúdame. ¡Hagámoslo y conóceme! te quiero. Lo siento pero no tengo una cuenta bancaria, traté de abrir una, pero el banco se niega a darme una porque dice que demorará más de dos meses. ¿Puedo sugerirte Money Gram o Western Union? Esta foto la tomé el verano pasado.


Tuya, Nathasha.

Insiste en llamarme Ricardo. Hay algo que no me cuadra con todo esto; cuando intenté maximizar la imagen adjunta, pasó algo muy raro me salió una ventana con una advertencia a la que tomé captura de pantalla:


Tuve que pagar mucho y me quedé sin dinero que enviarle a Natasha, espero que no se enoje conmigo y crea que ya no quiero conocerla. Llegó un comunicado del área de sistemas, algo sobre un virus, no puse atención porque sigo tratando de escribir a Natasha (¿Nathasha?) pero su dirección me aparece bloqueada. Creo que ya no volveré a saber de ella nunca.

Qué emoción. Me acaba de llegar otro correo.



¿Quién será Tatiana?

15 de enero de 2018

Aves Salvajes pt. II

!Nos atacan las aves salvajes! (otra vez...)

La palomita buena onda.
Ha pasado casi un año desde mi última experiencia con palomas salvajes (Columba livia domestica). Les cuento: estaba yo en la comodidad de mis aposentos, descansando. De repente, una paloma entró por la ventana y se dispuso a cagar por todos lados creando caos. En esa ocasión nuestras diferencias terminaron en el momento que arrojé al invasor por la ventana y la vida continuó sin mayores eventualidades.

Días atrás, en lo que fue una semana, llamémosle "complicada", el universo me dio una segunda oportunidad para revisar mi crecimiento espiritual. Aparentemente un símil del espíritu santo buscó la forma de entregarme un mensaje de El Señor y envió a uno de sus mensajeros con categoría de urgente a mi lugar de trabajo.

No imaginé la posibilidad de que uno de los propósitos de la visita de la anterior paloma (llamémosle: paloma 1) fuera darme la indicación de aprender sobre zoosemiótica y así poder establecer futuras comunicaciones; de igual manera, tampoco esperaba una segunda visita. Ante los hechos, y pensando que solo unos días antes me había salido el "Muñeco" en la rosca de Reyes, reaccioné de la misma forma; 1.- Llamar a "esa mujer" para preguntarle si este nuevo mensajero, (llamémosle: paloma 2) no estaba tratando de decirme que me convertiría en el nuevo José y sería padre del segundo Mesías. Ante la correspondiente mentada de madre y negación total de la posibilidad de tal "bendición", mis temores se calmaron. 2.- Me concentré en una segunda posibilidad, que la vez anterior tampoco había imaginado; agucé mi percepción, tratando de encontrar dentro de mí el deseo irrefrenable de dejarme las barbas y construir un pichi barcote para la venida del segundo diluvio universal. Nada. Aparentemente tampoco me tocará salvar a la humanidad de un segundo diluvio universal.

Creo que lo único que me queda es comprar migajas de pan y ser bueno con estos bichos; en una de esas si pudiera ser el Señor.

"... llamarás a dos de cada especie y sacarás tu paraguas."


El reto Porrúa.

Mi copia de "El Libro de la Selva" En algún momento de septiembre del año pasado me reencontré con mi vieja edición de  "...