28 de febrero de 2017

Viajar a la aventura... o mejor según el librito.


A la gente le gusta viajar. Bueno, a la mayoría de la gente le gusta viajar; conozco un par de bichos raros a los que no les gusta y no me lo explico, pero allá ellos. Para la mayoría de las personas, viajar significa: dejar la rutina, salir a orearse, conocer mágicos lugares, deleitar el paladar con comidas exóticas, llenarse de espiritualidad, y para algunos, hasta descansar. Se acerca la semana santa, y con ello:  vacaciones. Espero que ya tengan listos sus “flotis”.

¿Que pasa cuando nos dirigimos a un lugar que no conocemos? Podemos hacer dos cosas: la primera es ir en papel de Indiana Jones, es decir, de explorador. Lo cual está bien. Llegar a un lugar sin saber a ciencia cierta cual es plan a seguir, sin un orden preestablecido de lugares a visitar, es lo más cercano a vivir una auténtica aventura a lo salvaje.

Ventajas de ir en pos de la aventura: La sensación de descubrir un lugar por ti mismo es increíble. Caminar por las calles que no destacan en los mapas turísticos es fantástico, así puedes conocer a la gente en su verdadero hábitat. Puedes ver que cosas guardan en sus patios, como son los edificios de departamentos, puedes comprar en las tienditas de la esquina auténticos productos de uso diario, ver que animales tienen en sus corrales. A algunos hasta les gusta platicar contigo de lo relevante del barrio, y si tienes suerte, hasta te invitan una cerveza en el bar de la localidad.

"Camina por la nieve", decían "será divertido." decían...

Desventajas de ir en pos de la aventura: puedes terminar perdido en medio de la nada (entiéndase nada, como un camino en el que llevas 3 horas de recorrido a  y no ha pasado un auto) o puedes llegar a la fiesta del pueblo, y todo es muy bonito hasta que descubres que no hay camas disponibles en ningún hotel ni hostal, y terminas durmiendo solo bajo el puente o en su defecto en una banca del parque. Lo cual, ya en la perspectiva que te da el tiempo, también es divertido. Incluso puedes llegar a una ciudad y confiar en que el taxista te va a llevar a tu hotel. Cuando te das cuenta son las 4:00AM estas del otro lado de la ciudad y con $40 dólares menos. “Yo se a donde tu vas amigo!”.
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Y en segunda podemos tomar la opción de lo que yo llamo: El método del librito
Para algunas personas eso de lanzarse a la aventura no es lo suyo. Su padecimiento de trastorno obsesivo compulsivo no permite que algo esté fuera de control. Y entonces elaboran planes cuidadosos y cronometrados al dedillo. Ok, tal vez no padezcan de trastorno obsesivo compulsivo, pero les gusta viajar con conocimiento de causa. Antes de emprender su viaje se informan de que lugares visitar, como llegar, en que horarios y cuanto cuesta el ticket para acceder al museo, zoológico o parque recreativo. Afortunadamente hay gente que pertenece al grupo de los aventureros que escribe para el grupo de los que siguen el librito. Podemos encontrar reseñas de viajes en revistas, periódicos, blogs, páginas especializadas como www.tripadvisor.com.mx y por último las famosas y muy, muy, muy útiles Guías de Viaje.
Digamos que estos cuates hacen el trabajo duro para que nosotros, los que no somos tan aventados, podamos disfrutar de igual forma. Estas guías por lo general tienen recorridos armados para todos los presupuestos, con la historia detallada de los lugares más icónicos, sitios de interés general, información sobre como utilizar el transporte público; los hoteles y restaurantes de 1 a 5 estrellas, etc. Insisto para todos los presupuestos.  Respecto a estas guías, se de mucha gente que las coleccionas y como todo material de lectura, con la suficiente imaginación, viajan a esos lugares. Por ejemplo: Aunque tal vez nunca vaya en mi vida al país de Jordania, se que autobús tomar para visitar la capital de Nabatea, Petra.  

Existe una tercera opción, pero esa ya se las recomiendo para su jubilación, se trata de viajar en grupo dentro de un tour que les hace todo el itinerario y les da sólo 5 minutos para tomarse la foto en el Partenón en Atenas o en la Torre Eiffel en Paris. A algunos les funcionará esto, a mí no.

He tenido la oportunidad de viajar en las dos modalidades: en modo explorador (con noche bajo el puente incluida) y con “El método del librito” y con ambas he aprendido mucho de los lugares que he visitado, he conocido mucha gente y sobre todo, me he divertido como chiva loca en cristalería (debe ser divertido no lo nieguen).

Para conocer más sobre guías de viajes no dejen de visitar:


Nota: Esta publicación está basada en otra que también escribí yo, en otro tiempo, en otro lugar.

Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...