25 de julio de 2013

De la Biblioteca de...

Hace unas semanas (casi un par de meses),  me encontré este post en un blog que sigo. Ex Libris. ¿Qué diablos es un Ex Libris? Resulta ser una marca que indica la propiedad del libro que lo lleva. Y es que desafortunadamente soy tan aprehensivo de mis libros, que inmediatamente pensé: Necesito uno de estos YA! Manos a la obra.

Después de meditarlo un rato, llegue a la conclusión de que esa ilustración de DUD me ha acompañado por muchos años, y que es tan parte de mi, que soy yo mismo, por lo tanto decidí que debía estar en mi sello. Busqué más elementos que incorporar. Para mi, el sello debía parecer antiguo, tipo grabado. Típico que buscas en internet y te encuentras con muchas cosas interesantes. La heráldica nunca ha sido mi fuerte, y el escudo de armas de mi apellido no me convenció.

Dicen que los libros son un viaje a otras tierras, a otros mundos, llenos de fantasía y magia. La representación clásica de este género son los dragones. Están en todas las culturas y los hay de todas las formas, tamaños y elementos. Un Dragón también debía formar parte de mi sello. Mezclando los elementos y después de algunos bocetos llegué a este diseño.

¿Que les digo? Me encantó. Una vez decidido el diseño, había que fabricar el sello. Clásico sello de madera en tinta azul para comenzar.

Este fue el resultado. Ahora puedo sellar todos los libros de mi biblioteca con mi Ex Libris.

Hace un par de días, en el ultimo libro que estoy leyendo (Corazón de Tinta - Cornelia Funke) me encontré la siguiente referencia a una inscripción en cierta biblioteca de la edad media:

"Para aquel que roba, o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se le mude en sierpe la mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia, y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y cuando, finalmente, descienda al castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman por siempre" 
Inscripción en la biblioteca del monasterio de San Pedro.
Barcelona, España.

La verdad es que no encontré la imagen de la inscripción pero de todos modos se me hace una muy buena idea para disuadir que me pidan libros prestados. 



Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...