30 de julio de 2012

Orquesta Sinfónica de Minería.

Interpretada en el programa 4 de la temporada de Verano de la Orquesta Sinfónica de Minería.
Ya hace algunos años que no iba a un concierto de música clásica. Ayer tuve la gran oportunidad de asistir al 4to. Programa de la Temporada de Verano de la Orquesta Sinfónica de Minería. Con piezas de Debussy, Sibelius y Fauré.

Es justo decir que soy un neófito de estos asuntos y que de estos tres nombres, solo me resultó familiar el de Debussy por su ya conocida y tocada hasta el cansancio "Clair de Lune".
Debussy: Clair de lune (Suite bergamasque) by Debussy: Clair de lune (Suite bergamasque) on Grooveshark
Y no, no tocaron esta pieza. Tocaron otra distinta.
De Sibelius y Fauré no se absolutamente nada, pero en investigando me encontre con la página www.musopen.org que recopila musica cuyos derechos de reproducción ya son libres. Ahí me enteré que Gabriel Fauré era francés y fue uno de los compositores más de su generación durante el siglo XIX y XX. La Orquesta Sinfónica de Minería cerro el concierto con: "Requiem, Op. 48"
Dejo un enlace en musopen.org dónde puede saber de la obra y escuchar una versión de la misma.

Gabriel Fauré composed his Requiem in D minor, Op. 48 between 1887 and 1890. This choral–orchestral setting of the Roman Catholic Mass for the Dead is the best known of his large works. The most famous movement is the soprano aria Pie Jesu. Camille Saint-Saëns said of it, just as Mozart's is the only Ave verum Corpus, this is the only Pie Jesus 


Gabriel Fauré compuso su Requiem en Re menor, op. 48 entre 1887 y 1890. Esta obra coral-orquestal de la misa católica romana de los Muertos es la más conocida de sus obras de gran tamaño. El movimiento más famoso es el aria de soprano de Pie Jesu. Camille Saint-Saëns, dijo de ésta, al igual que la de Mozart es la única Ave Verum Corpus, esta es la único Pie Jesu.

Supongo que para la próxima, dependiendo del programa, primero deberé informarme sobre el autor y las piezas a interpretar. Sobre todo para entender el contexto en que fueron escritas y así conocer más de lo que voy a escuchar.

Vayan!

Vayan al sitio www.mineria.org.mx

26 de julio de 2012

¿Somos Hombres o Payasos?


Las piezas estaban sobre el tablero, la maniobra era muy peligrosa y nosotros, muy valientes, estábamos armados, listos y preparados para lo peor. A punto de salir a luchar por nuestras vidas, una voz se alzó dentro de nuestro grupo:

- Vamos! ¿somos Hombres o Payasos?

Y... salimos huyendo, cual viejas histéricas, presas del horror incontrolable que nos provocaba enfrentar nuestra muerte...

Después de correr por tres cuadras y media, nos reagrupamos y evaluamos la situación.

- Cobardes!!! regresen acá que les voy a patear el culo!!!...

Esa era la voz de Don Rodrigo que reclamaba la retribución de los bienes dañados. Eramos cinco niños, que en nuestro afán de recuperar un balón que nos había recogido Don Rodrigo la semana pasada, irrumpimos en su tienda como chivas en cristalería con toda la intensión de tomarlo por sorpresa y recuperar lo nuestro. Obvio no recuperamos nada y Don Rodrigo estaba más enojado que nunca. Claramente algo en el plan maestro que habíamos ideado falló.
Repasemos el plan.

Nuestro escuadrón estaba formado por:
  • Jonatán López (10 años) - Cabo de armas - encargado de llenar las pistolas de agua con orines del "Toby" su basset hound. 
  • Pédro Albahaca (10 años) - Sargento 2º de comunicaciones - encargado de echarnos "aguas"  con el megáfono de su mamá si venía la patrulla. La mamá era del grupo de protección civil del edificio donde vivian y además tenía una estética frente a la tienda de Don Rodrigo.
  • Antonio Cotija (9 años) - Cabo de infiltración - Al ser el más pequeño de todos, podía colarse por cualquier rendija.
  • Julián Oropeza (10 y 1/2 años) Sargento 1º Fuerzas especiales, era el unico de nosotros que tenía cinta amarilla en tae kwon do, además ya nadaba sin "flotis".
  • Rubén Espinosa (10 años) Capitán General de División - Estrategia de recuperación de objetos perdidos.
Los hechos: Jugábamos fútbol en la calle principal de la colonia, la calle 10 contra los de la calle 7, nosotros. Era un juego por el honor, habíamos apostado los frutsis congelados y la verdad es que no teníamos dinero para pagar si perdíamos. El partido estaba empatado a 2 y ya habíamos declarado la muerte súbita por Gol de Oro, o lo que nosotros conocíamos como "gol gana". Somos buenos, pero esta vez estábamos abusando de nuestra suerte, estábamos muy confiados. Como capitán del equipo tomé la responsabilidad de anotar ese gol que nos daría la victoria y las mieles del jugo de uva artificial de los frutsis. Me quite un rival de encima y luego otro y me enfile hacia la portería demarcada por dos tabiques, ya bastante aplastados por los autos que pasaban por la calle. Apunte y chuté con todas mis fuerzas. El balón tardo milésimas de nano segundos en llegar a su destino en lo que parecía, era el mejor gol en la historia del estadio de la calle principal. Antes de entrar en la portería, el portero de la 10 se lanzó y en un bloqueo de portada del "ESTO" desvió la pelota que entró directamente por la puerta del local de Don Rodrigo reventando 2 hileras de tequila y mezcal que estaban en el mostrador. Un total de 30 botellas destruidas y yo gritando y maldiciendo al portero por arrebatarme la gloria de esa manera tan vil.
Cuando salió Don Rodrigo a la calle a ver que había pasado... no quedaba nadie de nosotros.


La tienda de Don Rodrigo era la ultima del un grupo de comercios que se establecieron en la calle principal a lo largo de los años. Había una papelería, una tortillería, una tintorería, una estética (de la mamá de Pedro) y por último, frente a la estética, la tienda de abarrotes, vinos y licores de Don Rodrigo.

Una vez establecido el perímetro, el plan era el siguiente: Antes de emprender cualquier acción, debíamos obtener la localización exacta de nuestro balón. Nuestros informes de inteligencia; la hermana de Antonio, Flor (14 años - Espía - agente doble) nos dijo que cuando fue a la tienda a comprar unos twinkies de fresas con crema, vio por el espejo de la pared que nuestro balón estaba en la parte trasera del mostrador entre el costal de arroz y las cajas de cerveza. Los obstáculos a sortear: 2 vitrinas, una de pan y la otra de alcohol, costales de frijol de diferentes tipos, un mueble con una torre de latas de sopa, y por último el mostrador. El objetivo estaba muy bien vigilado y había que evadir también esa vigilancia. Don Rodrigo había traído a su perro guardián. El Oso, un rottweiler de aspecto salvaje y feroz, sin dientes y con la suficiente edad como para permitirse el placer de dormir todo el día y disfrutar de la agradable compañía de un par de roedores que robaban croquetas de su recipiente. Solo un rollito de jamón con premio (una pastilla de diazepam que nos proveerá el abuelo) y adiós al Oso. Acto seguido debíamos distraer a Felipe (16 años - Guardia) ayudante de Don Rodrigo. Flor nos ayudaría. Felipe y ella se gustaban (puag!!), el plan era aprovechar cuando Flor se lo llevaba a la bodega para hacer esas cosas que los pubertos calenturientos (como les dice mi papá) hacen cuando están solos (puag!! dos veces). Finalmente, Don Rodrigo, ex-militar, miembro del Escuadrón  202 de la Fuerza Aérea Mexicana. Sabemos de buena fuente que puede ser un agente Ruso (Dice mi papá que una vez Don Rodrigo viajo a la Habana donde pasó información del escuadrón mexicano al que pertenecía, y que supuestamente apoyaría a los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Desde entonces su negocio ha crecido mucho). Todo un reto para nuestro grupo especial.

Así pues ya teníamos el terreno estudiado, los obstáculos y por ultimo, debíamos evitar que Don Rodrigo se diera cuenta de nuestra operación. Para esto debíamos sacarlo de sitio ¿Cómo? Debíamos hacer un pedido para que alguien lo llevara al domicilio, con Felipe ocupado con Flor, se vería obligado a llevarlo el mismo. Mañana echaríamos a andar nuestro plan.

El verano nos otorgaba la ventaja de que en martes a las 10:00 am pudiéramos estar listos para llevar a cabo nuestra pequeña invasión. Repasamos el plan. Verificamos el armamento. Hicimos pruebas de comunicación. Volvimos a repasar el plan. Todo estaba a punto y no podíamos fallar.
 
Antonio tuvo que convencer a su hermana de que Don Rodrigo no estaría en la tienda y que podría aprovechar para tomar unos twinkies de fresa con crema para ella y otros para él, sabía que Felipe no se los cobraría. En esta parte de nuestro plan nos arriesgamos demasiado al confiar en los instintos calenturientos de Flor y Felipe. Decía mi abuela "la hormona nunca falla", yo rogaba porque no nos fallara este día. Llegó Flor a la tienda y extrañamente su comportamiento empezó a cambiar. Flor estaba molesta, la hormona nos estaba fallando... en este preciso momento todo se vino abajo. Felipe y Flor se gritaban, algo sobre una "vieja de la tortillería" y "tus pinches amiguitas". El sentido común nos hubiera hecho abortar la misión, pero no teníamos sentido común. la misión debía continuar y nos colocamos en nuestras posiciones. Gracias a la naturaleza por cierto, porque no contábamos con que "la hormona" es demasiado fuerte para ser controlada. Después de algunas explicaciones y cosas así como, "Pero si tu eres la única Flor en mi jardín", se encaminaron hacia la bodega. Hicimos la llamada para hacer el pedido a nombre de la mamá de ese niño de la calle 10 que me robó la gloria y perdió mi balón, dulce venganza. Se escuchaban desde afuera los gritos de Don Rodrigo buscando a Felipe. Al encontrarse solo, entre maldiciones, preparó el pedido y salió a entregarlo en la bicicleta que servía para tal motivo "ahi te encargo Oso" alcanzamos a escuchar. AHORA! preparamos el rollito de jamón para el Oso pero no fue necesario, El Oso observaba con mucha atención como el par de roedores iban y venían de su plato de croquetas al agujerito detrás del mostrador. Primer objetivo, superado. Nos infiltramos en la tienda sigilosamente, Jonatán al frente con el rollo de jamón en una mano y la pistola de agua en la otra, después iba yo, repasando el plan en mi mente, para asegurarme del éxito de la misión a mi cargo. Detrás de mi, Antonio, que era quién tenía que pasar por debajo del mostrador para tomar el balón. El último de la fila era Julián, que cuidaba la retaguardia. No vimos a nadie, ni escuchamos nada extraño fuera del par de ratones. Nos acercamos poco a poco al mostrador entre costales de frijoles y las vitrinas. De repente la puerta de la bodega se abrió de golpe... PENDEJO!! escuchamos gritar a Flor y nos lanzamos detrás de los costales de frijol. Vimos salir corriendo a Flor de la tienda y al Oso voltear un momento para mirarla de reojo e inmediatamente después regresar su atención a los roedores. Felipe salió de la bodega subiéndose los pantalones y gritando a Flor que volviera salió también de la tienda tras ella. Pasaron dos minutos y nada, ni un ruido. Pasaron otros 3 minutos y todo sereno. 
- Tranquilos muchachos, tranquilos, me asomaré a ver si es seguro. - dije con voz temblorosa
- Ve con cuidado - dijo Antonio. Que por cierto conservo muy bien la calma al ver a su hermana salir corriendo. Si salimos con vida de esto le otorgaré una medalla en reconocimiento a su valor.  
- Si cuidado no quiere venir, iré con precaución - contesté con mi estúpido chiste de siempre.
y se escucho la voz de Julian.
- Vamos! ¿somos hombres o payasos? 

Saltamos de nuestro escondite al mismo tiempo que entraba Don Rodrigo a la tienda... presas del terror nos escabullimos entre el perro y el ex-militar y corrimos sin voltear a ver si nos perseguían. 


Después de correr por tres cuadras y media, nos reagrupamos y evaluamos la situación.
Julián estaba blanco, tenía su respirador en la mano y lo agitaba antes de llevárselo a la boca (tenía Asma), fuera de eso, estaba bien. Jonatán aún no decidía si reír o llorar. A Pedro lo vimos agitando las manos desde su puesto de vigilancia. Aparentemente el megáfono se había quedado sin pilas y no pudo avisarnos. Yo estaba "tranquilo" y seguía repasando el plan para ver en que habíamos fallado, en eso volteo a ver a Toño que se revolcaba en el suelo y tenía un enorme bulto en la panza.

- Ya se le reventó una tripa a este cuate - grite con fuerza - 

Al girar sobre si mismo, el balón salió debajo de su playera y vi que reía incontrolablemente... a chin... el balón?

- Cuando Felipe salió tras de Flor vi la oportunidad de saltar sobre el mostrador y tomar el balón. El problema fue cuando salte de regreso, me encontré de frente con Don Rodrigo que entraba por la puerta y me miro privado del coraje. De repente ustedes saltaron y hubo un momento en que todos teníamos cara de zonzos. Hubieran visto sus caras ja ja ja. Cuando todos corrimos, yo ya tenía el balón. - Nos contó Toño.

- Toño, te has ganado un reconocimiento por tu iniciativa - Dije como General de la misión. Misión que, después de todo, salió perfectamente bien....

25 de julio de 2012

Día de Guerra

No hay mejor día en la semana para declarar la guerra que un martes. De origen, éste día existe en honor a Marte, dios romano de la guerra. También es valido para aquellos de habla inglesa. Se nombró Tuesday en honor al dios nórdico del combate y la victoria heróica: Tyr. Para unos se trata solo del segundo día de la semana y para otros, del tercero.  A mi me gustan los martes, se me hace excelente para hacer una declaración de guerra, al más viejo y puro estilo de "Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es...".

¿Por qué la violencia? Porque las guerras son violentas, pero este es un buen momento para aclarar que en esta ocasión me enfocaré en utilizar el concepto metafóricamente, (leáse: guerritas de a mentis). Así pues, la confrontación de dos personas al rededor de una idea, un concepto, una sensación o un sentimiento es también una guerra. Las discusiones pueden ser subidas de tono, ofensivas, con estrategia, o con carga de la caballería pesada. El objetivo puede variar, va desde querer convencer al otro, hacer una demostración de superioridad, una ostentación de poder o como en muchos casos, por el simple placer de guerrear. Solo recuerden su última reconciliación y entenderán a que me refiero.

Gracias a mi terapeuta, con quien tenía sesión los martes, aprendí que en muchos casos las guerras más importantes son las que se pelean contra uno mismo. Luchar por mantener la cordura. Guerrear contra los impulsos más intensos de pedir otra rebanada de pastel. Batallar por ser congruente. Sacar fuerzas de flaqueza cuando la voluntad trastabillea.  Contraponer tu lado oscuro vs lo que es correcto. Salvaguardar el amor propio y no dejar caer el autoestima. Cuidar lo que se hace o dice para no estropearle la vida alguien más. Depositar o no sentimientos en tal persona.  Estas son algunas de mis guerras personales, a las que se han ido sumando cosas como debatir si beber o no otra cerveza, comer el último nacho, fumar otro cigarro después de las 2 cajetillas que la platica se ha llevado, echar o no otra piedrita a la bolsa de los secretos.

En una suerte de todos contra todos, además de mi mismo, suelo llevar otro contrincante. Ella, a su vez, guerrea con sus multiples si mismos y alguno que otro demonio. A veces hacemos equipo. A veces no y nos enfrentamos con ideas completamente incompatibles. Ay amenazas, reclamos, golpes, mordidas, besos, patadas y a veces solo a veces, hay una conclusión que nos deja a ambos satisfechos. Esta complicidad nos permite a veces dejar a nuestros enemigos plantados y salir a visitar otros cuentos o escuchar otras historias. Pero como en todas las guerras los contendientes no pueden salir limpios hay heridos y cicatrices que no cierran, hay veces que la misma complicidad nos hace sentir culpables y los curitas no son suficientes.


Se lo que sea, estoy listo para mi guerra del próximo martes.


10 de julio de 2012

Otra de visitas relámpago

Iglesia de San Miguel Arcángel
San Miguel de Allende, Guanajuato.
Nuevamente de viaje inesperado. En ésta ocasión me tocó venir a esta linda ciudad, aunque sea solo por pocas horas. Venir a San Miguel de Allende es disfrutar de la Arquitectura, de la Historia y de la Gastronomía... en mi caso olvidemos la Arquitectura y la Historia, pues ¿a quien le interesa que Ignacio Allende fue Héroe de la Independencia o que la ciudad es Patrimonio cultural de la humanidad para la UNESCO??? Bueno, no es que no me interese pero eran cerca de las 5:00pm y no había desayunado, y eso no era bueno para mi salud. 
La verdad es una pena que el tiempo no sea suficiente, si acaso para visitar la plaza, dar una vuelta a la calle de la iglesia de San Miguel Arcángel, de cantera rosa con estilo barroco, y buscar un buen restaurante. Lástima que la estúpida red 3G de Telcel no funcionaba bien. Así que sin intensión ni pretensiones, caminaba yo por la 4ta calle de Mesones y supuse que por ahí sería un buen lugar para encontrar algo para comer. 
Caminando llegué a un lugarcillo ameno en el numero 103, este sitio que se llama Tio Lucas. Por el nombre supuse que sería un lugar de chelas y sabritones... dicen que atendido por su dueño Max. La verdad es que nunca lo vi.
De entrada Queso Provolone a las finas hierbas. simplemente no lo resistí. Conociendo que en en la zona se producen quesos de gran calidad opté por este tipo de queso ahumado, asado en aceite de oliva espolvoreado con una mezcla de hierbas aromáticas y acompañado por tomates deshidratados. Acto  seguido. llegó una brocheta mar y tierra que fue más que suficiente para satisfacer mi apetito. La carne en su punto y los camarones muy bien aderezados, se combinaron de gran forma en este plato, si acaso estuvo de más una salsa agridulce que no sentí que aportara mucho (ay si!, ya me siento crítico porque veo el gourmet.com) 
El Lugar era muy agradable, buen ambiente, musica de guitarras que alternaban entre boleros y rancheras (de esas que te llegan todas), la decoración con lamparas de esas de estrellas fabricadas de latón y espejos que me recordaron mi fiesta de graduación de la Universidad... en esa fiesta no hubo de esas lamparas pero algo me hizo evocar esa fiesta. 
Se me acerco un compañero comensal (le vi comer un ribeye de como 350gr con cierta envidia, mis triglicéridos ya no me lo permiten) me ofreció sus servicios de dibujante. 


- un retrato amigo? 
No gracias, no me gusta que me retraten mientras como, pensé 
- No gracias, ya será para otro día. 
Y así al salir de este lugar tome mi taxi en la esquina del Teatro Angela Peralta que me llevaría de regreso a la estación de autobuses.

Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...