24 de noviembre de 2014

El viajero del tiempo, o de como regrese a 1994.


"¡... el encuentro crearía una paradoja, que crearía una reacción en cadena, que podría reformar la continuidad de tiempo y espacio, y destruir así todo nuestro universo!".
Doc. Emmet Brown
Back to the Future II

Entonces, uno se pone a recordar el año 1994 con tanta intensidad que, de repente, te encuentras en la misma situación, solo que, con la diferencia que "esa" realidad se traslapa con "esta" realidad, la del 2014.  Resultado: Una paradoja que deforma el tiempo y espacio. Y no estoy jugando. Mi nombre es Eduardo Robles, y les voy a contar lo que pasó.

1994, El año del Rey León, del Mundial de Estados Unidos y de "El error" de diciembre. Por aquel entonces yo tenía 16 años, y estaba enamorado de la chica más linda de mi calle. Su nombre era Camila. "Cami" tenía 15 años y era muy linda, ¿ya les conté cuan linda era Cami?. Ella no estaba enamorada de mi por desgracia, sin embargo, éramos muy buenos amigos. Pasábamos mucho tiempo juntos; compartíamos desde el helado de chocolate, hasta el gusto extraño por las fotografías antiguas. Teníamos cientos, algunas de la revolución, de la primera guerra mundial, de la segunda, una del Titanic y otra de Copito de nieve cuando llegó al Zoo de Barcelona.

La amaba con locura, pasión y desenfreno, ¿hay otro modo de amar a los 16 años?. Deseaba con todo mi corazón que Cami sintiera por mi lo mismo que yo sentía por ella. Yo me esforcé por conquistarla, estuve presente en todos los eventos importantes de ese año, fui detallista, fui todo un caballerito. Escuché sus problemas sin interrumpirla, ponía atención a los detalles; con ella si recordaba todas las fechas importantes, (habilidad que perdí inmediatamente después). Era atento con su familia y ellos me aceptaban, creo que algo sabían porque se podía percibir cierta lástima en el trato que tenían hacia mi. Algo así como: "Pobrecito Lalito, tanto que quiere a nuestra Cami." Insisto, algo sabían. Yo tenía las cosas muy bien platicadas con Cami, ella sabía de estos sentimientos, y todas las veces que la plática se tornaba hacia hablar de estos, lo cual era bastante frecuente, todas las veces me decía que sólo me quería como amigo y que si eso no era suficiente para mi, entonces entendería si quería alejarme. ¿y abandonar mis intentos de conquista? ¡jamás! Nunca ha habido un Robles en la historia que se rinda. y mi padre me enseño que en esta vida "El que persevera alcanza". Y así como se desbordaban esos sentimientos, también se desbordaba la hormona, eso ustedes lo saben, y yo lo sé.

Un día decidí dejar la actitud pasiva que venía manejando, mi momento había llegado, la gallardía y el coraje de los conquistadores del mundo estaban conmigo. Un largo linaje de Robles galanes me precedía. Le iba a robar un beso a Cami. Muchas veces había rosado su seno "accidentalmente" y no me había hecho comentario alguno, ni siquiera una queja, lo cual tomé como señal de que podía ser más atrevido. Me aseguré de que todas las condiciones fueran propicias para mis intenciones. Comprobé una vez tras otra todos los elementos que debían verse envueltos para que se diera una situación romántica. Tarde fría de noviembre, película de muertos vivientes, tarjeta de "me encantas", flor, mixtape en el walkman, chocolates, y unos condones sabor plátano (debía estar preparado para TODO dije). No iba a dejar que mis nervios me traicionaran. Llegado el momento de despedirnos frente a su puerta, la abrace, tomé su cara entre mis manos, acaricie su mejilla, le dije: "te amo" y la besé. La besé de tal forma que lo único que pensaba era que sintiera todo mi amor en ese beso, el primero. Totalmente sorprendida, me dijo adiós y entro en su casa. Yo les puedo jurar que no tocaba el suelo cuando comencé a caminar.

Después no supe de ella, se negaba a verme, a recibir mis llamadas. Por tres largos días no escuche su dulce voz. Mi única opción era presentarme fuera de su casa para pedir una explicación y... esperar. Sentí que la barba me iba a terminar de crecer de tanto esperar sentado en la banqueta frente a su casa. Pasó una hora, pasaron dos y tres más, ¿Qué había fallado? Me había devuelto el beso ¿no? La puerta se abrió y salió uno de sus hermanos. Me hizo una seña con la mano a modo de saludo y se fue sonriendo, "Claro. ¡Búrlate cabrón! yo aquí con el corazón en la mano y tu vas tranquilamente por unas pinches papas." Regreso con su bolsa papas fritas y entró en la casa. No había señales de que Camila fuera a salir. Después de varias horas asumí que no saldría. Encendí el primer cigarro de ese año, (solo tenía 16) en una intensión completamente autodestructiva y me dirigí a casa.

Veinte años después.

Este fin semana, en el club, estábamos hablando de recuerdos; alguien pregunto: "¿cuál ha sido el mejor año de sus vidas?". "¡Fue 1994!" contesté primero, sin pensarlo. Yo mismo me sorprendí. Muchas cosas buenas pasaron en ese año, me subí por primera vez a un avión, probé la comida para astronautas y estaba en primero de preparatoria, pero estoy seguro de que el mejor año de mi vida fue cuando conocí a Mónica, mi esposa. Estuve repasando desde entonces todos los acontecimientos importantes de ese año. Trate, durante cinco días, de forzar mi memoria, de presionar ese banco de recuerdos, me acordé mucho de Camila, nada en particular, solo risas, confidencias, niñerías. Ayer encendí el televisor, tenían cierta película de muertos vivientes e inmediatamente me vino el golpe del recuerdo. Hace veinte años que no la veía y la recordaba segundo a segundo. A mi memoria llegaron, primero de sopetón e inmediatamente después en un lento despliegue de recuerdos, todos los detalles de aquella fría tarde de noviembre en que perdí a mi primer amor. Antes de que pudiera recuperar la cordura, noté que un par de lagrimas me provocaban una vista borrosa.
– ¿Estás bien cariño?
La voz de Mónica me hizo reaccionar.
– Claro amor, tanto tiempo frente a la computadora y todavía vengo a ver tele. Mis ojos piden paz.
– Entonces apágala y platiquemos.
Apagué la televisión, al fin esa película ya la había visto... hace veinte años.
– Tengo que platicarte de algo que pasó en el trabajo, no había tenido tiempo de contarte sobre esto porque... por lo que sea, pero una chica nueva entro a trabajar al colegio hace unas tres semanas y adivina a quien asignaron para mostrarle como son las cosas en la escuela. Si a mi. Es muy buena onda ¿sabes? tiene como tu edad, y es muy guapa, creo que hasta podría gustarte jejeje. La vas a conocer este viernes, es muy buena onda y no quiero ser grosera, le dije que con gusto aceptábamos su invitación.
– ¿Este viernes?
"¿Había sido viernes esa tarde de noviembre?" 
– Si, vamos con ella y su pareja a cenar, me quiere agradecer las atenciones que he tenido en la escuela.

Mónica tocó el timbre del departamento.
– Hola! Ustedes deben ser Mónica y Emilio
– Eduardo.
Dijo Mónica, al momento que entregaba la botella de vino chileno a la mujer, que no era tan guapa como me la había descrito. Yo apenas sonreí, no me gusta que me cambien el nombre.
– Yo soy Sandra, la pareja de ...
– Camila.
Completé su frase porque ahí estaba, detrás de Sandra, era ella ¡Dios mío, era ELLA!.

Moraleja: No evoques el pasado con demasiada intensidad porque puedes viajar a el de la forma más extraña que te puedas imaginar y lo peor de todo es que será real.


22 de noviembre de 2014

Una de Bodas o el porque la gente insiste en casarse...

Anai y Alfonso.
Dice la invitación:
"Después de una corta etapa de noviazgo de 3100 días, hemos pensado que deberíamos formalizar nuestra relación. ¡Por fin nos casamos!" 

El Piojo Y La Pulga by Pedro Infante on Grooveshark

La semana pasada, el día 16 de Noviembre, una de mis mejores amigas contrajo matrimonio con el que ha sido su pareja por cerca de ocho años. Ha sido un noviazgo largo, y no es el más largo que he visto de cerca, ese duró casi once años y mi amigo no quería casarse, al final, el que no quería divorciarse era él, en fin. Anai y Alfonso se conocieron en una mega peda en la Feria del Caballo en Texcoco. Según sé, ella lo cautivo y ella... pues estaba borracha, no encuentro otra explicación. Salieron, se conocieron, comenzaron una bonita (y larga) relación de pareja, que después de unos 3100 días termina exactamente donde, acompañados de familia, amigos y colados, se dieron el “Si”, frente al altar. 


Como en todas las bodas, siempre, siempre hay “detalles” que para la novia siempre son sinónimo de Apocalipsis, el fin de la vida como la conocemos, el fracaso rotundo de la fiesta. Tomemos, por ejemplo, este caso: días antes de la celebración, a la novia ya no le gustaba su vestido. El celular sonó a eso de las 7:25pm: 

– ¡Angel! Mi vestido está mal, ¡mira! te mando foto. ¡Estamos a semanas y ya no se puede hacer nada!
Después de mirar la foto de la prueba de vestido y los últimos ajustes, no logré encontrar la falla. Para mi era un vestido muy lindo en el cual mi amiga se veía hermosa.
– ¿Qué es lo que está mal?. Tuve que preguntar
– ¡Todo! no me gusta, ya no me gusta como me veo. (sollozos) Y lo peor es que ya lo pagué. Sufro, sufro mucho.
  
Aguanté la risa, de verdad. Si algo me gusta de las bodas son todas estas crisis pre-matrimoniales.

– Pero Ani ¡te ves preciosa! (a esto siguieron algunos comentarios técnicos sobre costura, caída de la tela, el añadido, etc.) Además, estoy seguro que a Poncho le va a encantar como te verás ese día, mira que ya decidió pasar toda la vida contigo, te prometo que le vas a parecer la mujer más linda del mundo. 
– ¡Pero es que ya no me gusta como me veoooooo! (berrinche) 
– ¡Oh que la.... ! 

Otro caso

– ¡Angel!, ¿Ya viste el tono de vestido que compraron Arte y Mari (las damas)? ¡NO ES EL TONO!!!  Las mato y luego me mato yo por no tener damas en mi boda. ¿pero para que les di la muestra del color si de todos modos iban a comprar lo que se les hinchara la gana? ASH!!! Además está bien lindo y mi vestido está equis, Todas se verán mejor que yo.
– Nadie se puede ver mejor que la novia en el día de su boda, esta prohibido, lo dice la Biblia.
– Pero Mari se ve muy linda, dile que no lo use, es tu responsabilidad.

Más risas contenidas. Oh! Dios me va a castigar por divertirme a costa del sufrimiento de las novias. El color verde del vestido de las damas Sí era el tono correcto, pero a través de alguna extraña magia, la novia convenció a sus damas de que no lo era, así que tuvieron que comprar otro vestido. 

– No hagas caso, ¡te verás espectacular!
– No, solo por eso me embriagaré. ¿Qué parte no entienden de que la protagonista soy yo? jajajajaja. ¿No ven que me estreso?

Una más, “El mensaje”:

– “Ani, fíjate que he estado muy ocupada, pero mi mamá me está ayudando con todo lo de tu evento, ya casi tenemos la mantelería, los centros de mesa y todo va a estar bien para ese día. Tu no te preocupes que todo va a salir bien. Yo me encargo”– Enviado por la coordinadora de bodas del salón de eventos 4 días antes de la boda.
– O sea ¿qué se cree esta? ¿Qué porque me manda un mensaje ya no me voy a estresar? además puso a su mamá, ¡a su mamá!, a arreglar los pendientes, ¿dónde quedó el profesionalismo?
– Anai, todo va a salir bien, además, te estas fijando en detalles que a nadie le importan, los centros de mesa sólo estorban y no puedes platicar con las personas que están a otro lado de la mesa. 
– Cómo se nota que nunca te has casado, ojalá la maldición gitana que te echaron haga efecto. La gente si se fija en los centros de mesa, hasta se los llevan a sus casas. 


Así llegamos al día de la Boda. 

La Novia
Domingo, medio día. Todo estaba listo para el gran evento. Alfonso, el Novio, nervioso, a la puerta de la iglesia, esperando a la que desde hace ocho años es dueña de sus pasiones, sentimientos y quincenas. Las Damas; Arte y Mari, con sendos vestidos nuevos, en un tono más parecido aún al de la muestra original entregada por la Novia. Yo, presente con una camisa aprobada por la novia solo un par de días antes. No podía arriesgarme a elegir un color equivocado. Así que lleve a la novia a que ella misma eligiera el tono, de esa forma yo me libraba de todas las culpas. Pasaron los 30 minutos de tolerancia que acostumbramos darle a cualquier persona que se mueva a través de esta caótica ciudad, y tal vez unos pocos más. Nomás para ponerle nervio a este asunto. Por fin llegó Ani. Hermosa, radiante, espectacular. Como cualquier novia que llega a su boda y sabe que el novio es EL novio. Se les nota en la mirada. 

Mirada de ¡si quiero!
Total que se casaron en una bonita ceremonia, hicieron sus votos con Dios como testigo, intercambiaron argollas como requiere el protocolo y de ahí a la boda por el civil. Lamento que ya no se pregunte si alguien se opone a la unión de las dos personas, no es que yo lo fuera a hacer, pero siempre esta padre que alguien se levante y pregunte: ¿Están seguros de lo que están haciendo? o que grite: Yo! Volteas y es una mujer con niño en brazos. Digo, sería divertido.

Así comienza este matrimonio, rodeados de la gente que los quiere, que desea que sean muy muy felices, por su bien, por su familia y por todos los que creemos en el amor. Ani y Poncho, les deseo lo mejor, y que exista el amor siempre en sus corazones. Los quiero.

Dudangel.


"Me caso de vivos verdes"

El chiste se cuenta solo

¡Felicidades!


Los Jurado Ávila

Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...