5 de agosto de 2015

¡Feria de Pueblo!

“Y su grito, como los cohetes que tanto nos gustan, sube hasta el cielo, estalla en una explosión verde, roja, azul y blanca y cae vertiginoso dejando una cauda de chispas doradas.”

Octavio Paz.
 “El laberinto de la soledad”.

Estaba yo el otro día recordando a Octavio Paz. Más bien, recordando algo que escribió Octavio Paz, porque yo al señor, ni lo conocí. En uno de sus libros más emblemáticos: “El Laberinto de la Soledad”, Don Octavio, a través del ensayo, trata de elaborar una identidad del Mexicano, entre el mito nacional y la realidad de 1950, que no es muy diferente a la de nuestros días. El capítulo “Todos Santos, Día de Muertos”, está dedicado a las fiestas mexicanas. Por un lado, dice, tenemos las fiestas nacionales (la del Día de la Independencia, la de la Batalla del 5 de Mayo, Día de Muertos, la de la Virgen de Guadalupe, etc.) dónde todos nos emocionamos o por lo menos disfrutamos del “puente”;  y por el otro, dice que cada ciudad o pueblo tiene su fiesta particular, la fiesta del gremio predominante del sitio, o la del Santo Patrono, que se festeja con devoción y regularidad. Creo que la última vez que asistí a una de estas celebraciones, fue un día de muertos por allá por 2009 cuando fui a Mixquic; recuerdo que la tragadera fue estupenda, atole de amaranto y tamales para el desayuno y en la comida un puesto de garnachas anunciaba: Filete de venado estilo Yucatán; que por el precio y sabor, dudo mucho que fuera venado. Hace pocos días, tuve la gran alegría de visitar de nueva cuenta una de estas ferias y no les voy a negar que la pasé increíble. Música, juegos mecánicos, gente, y hasta una banderilla con papas fritas.

En tres días comienza “oficialmente” la Feria de Huamantla en Tlaxcala (del 6 al 23 de Agosto), digo oficialmente porque al momento de escribir estas líneas, me encuentro en el hotel que está junto a la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, en el centro del poblado y la fiesta ya se siente con mucho ambiente. Como veo difícil conciliar el sueño, a pesar de la hora (12:25 am), decido dar un paseo por los alrededores. Se respira lo que estoy seguro muchos mexicanos reconocemos como “ambiente de fiesta”; huele a algodón de azúcar, a pan de pueblo, esquites, tamales, cerveza, antojitos y se escucha el repicar de las campanas de la iglesia, acompañadas de cuetones y la brillante luz de los fuegos artificiales ilumina con distintos colores las caras sonrientes de todos los asistentes a la “tradicional serenata” a la Virgen de la Caridad. En realidad creo que el sonriente soy yo… Hace frío pero a los devotos parece no incomodarles, mucho menos a las decenas de parejas que están bailando al ritmo de cumbia del Grupo SuperKids. ¿Saben? Dudo mucho que a la Virgen de la Caridad le guste la cumbia, además, ni las mañanitas le tocaron.  ¿Y yo? Yo sigo sonriendo, mientras observo la creación de una nueva alfombra floral en el atrio de la basílica.


En Huamantla cada año durante la noche del 14 y hasta la madrugada del 15 de agosto se celebra La Noche Que Nadie Duerme. Cuenta la historia que esta tradición, aunque se celebraba la procesión de la Virgen desde el siglo XIX, fue hasta 1943 (después de todo el relajo que se hizo en México por La Guerra Cristera), que se comenzó a elaborar los coloridos tapetes de flores, aserrín y arena para engalanar los pasos de la Virgen por las calles del pueblo. Gracias a esta celebración, entre otras tradiciones, Huamantla se hizo con el reconocimiento del programa de la Secretaría de Turismo “Pueblos Mágicos”. La Celebración sigue al día siguiente con la Huamantlada. Dónde los valientes (y algunos borrachos) arriesgan su vida durante el encierro de toros de lidia, a modo de las mismísimas fiestas de San Fermín en Pamplona, España. Es curiosa la forma en que la gente del lugar percibe la corretiza como “buena o mala”. El año pasado no estuvo muy buena la corrida. No hubo heridos ni muertos.  Pero hace dos años hubo tres muertos y no se cuantos lastimados, estuvo buenísima, me dijo uno de los habitantes del pueblo. Su comentario me recordó el accidente que tuve con “Bailaor” y de cómo me prometí jamás volver a torear. (http://dudangel.blogspot.com/2011/09/de-heridas-y-cicatrices.html)

Celebremos las fiestas! Conservemos las bonitas tradiciones del Pan de Pueblo, los elotes cocidos, los juegos mecánicos y los besos bajo los fuegos artificiales… 


17 de junio de 2015

Paz.


PAZ mental, emocional, espiritual, mundial. Llámale como quieras. Es ESE estado de equilibrio que a muchos nos cuesta trabajo alcanzar, dónde todo está en armonía, estamos llenos de tranquilidad y somos uno con el universo. Hay algunos que incluso pagan a un experto por que les ayude a encontrar el camino hacia la estabilidad. Una vez conseguida uno aprende a atesorarla y a cultivarla a modo que sea un constante equilibrio. Por otro lado, es muy común que está paz se vea amenazada por diversas causas. 

¿Cuáles son los agentes de cambio que afectan esta directamente esta estabilidad? ¿Qué implica en la vida diaria? 

Dicen: “La vida te puede cambiar de un instante a otro” 

Cierto. La vida como la conocemos puede cambiar para siempre, sólo que el cambio es continuo y permanente. Podría filosofar sobre el tiempo, el presente que no lo es porque ya es pasado, en mi futuro en donde estarás leyendo esto, pero que para ti será el presente, etcétera. ¿Realmente queremos ir a esa discusión?  yo creo que no. 

“… Y sin embargo se mueve” decía Galileo. Todo esta en constante cambio. Somos agentes que provocamos cambios, y somos sujetos que reaccionan a diferentes influencias externas que también provocan cambios a nuestro alrededor y en nuestro interior. ¿Cómo reaccionar?. 

Respuesta: No existe un manual de procedimientos. Aún así, cada uno de nosotros se rige por un código de principios que son los que determinan nuestras reacciones. 

Pero además de este cambio constante, también se presentan hitos extraordinarios que generan cambios significativos en nuestra estabilidad. Por mencionar algunos: ganar la lotería, un viaje, casarse, divorciarse, conocer a tu próxima pareja, tronar con la que no es tu pareja (?), enterarte de que tu pareja realmente es homosexual, la muerte inesperada de un ser querido, … o la de moda: ir en un viaje sin retorno a colonizar el planeta Marte (eso si le cambia la vida a cualquiera). 

Lidiar con estos cambios es un tema ya bastante masticado por muchos expertos y otros no tanto. Desde libros como ¿Quién se ha llevado mi queso?; hasta cursos de Manejo de crisis y tanatología, pasando por las diversas corrientes terapéuticas que existen para ayudarnos a aceptar y aprovechar estos cambios de forma positiva. (Leer "El Hombre en busca del Sentido" de Viktor Frankl)  

La conclusión: Las respuestas están en tu interior. 

Consulté con varias fuentes no formales y recopilé las siguientes generalidades: 

– Todo depende de lo que quieres, sientes, sabes que es lo correcto y lo que has aprendido. 
– No nacemos sabiendo
– No hay un manual de vida, ni de como ser feliz, o ser buena persona, pareja, hijo, padre, etc. 
– Todo se basa en la vida de cada uno, por eso el perro existe. 
– De cada uno depende el lograr ser, hacer, sentir, querer y demás.
– Encontrar el equilibrio propio, ese balance nace de uno pero es influenciado por lo externo.


La conclusión de esta profunda idea a la que llevaba meses dándole vueltas es: No importa lo que hagas por mantener tu paz en un estado zen, siempre va a venir algo a darle en la madre. Algunas veces estarás preparado, otras te tomará por sorpresa. Sólo confía en ti mismo, la respuesta por lo general es la primera que se te ocurre, y si no era, prueba la segunda.

Si te caes, pues te levantas y retomas lo que has aprendido en la vida para retomar el estado de paz interior que deseas. ¿Qué no es fácil? Bueno, si fuera fácil no sería divertido.   

27 de mayo de 2015

Cupcakes: El Reto

Receta de mi amá.
Por alguna extraña razón, en la cual no quisiera profundizar, me veo sumergido en lo que a estas alturas podía considerase una actividad pasada de moda: la preparación, horneado y decoración de cupcakes (panquecitos o mantecadas con delirios de grandeza). Permíteme diferir, recientes investigaciones (mías, claro) han arrojado datos sobre su origen. He encontrado en mis libros de cocina, recetas que datan de 1971, ni yo había nacido. Estas preparaciones tienen cuarenta años o más en los escaparates de panaderías y pastelerías de muchas ciudades en distintos países, demostrando que hacer panquecitos no ha dejado de ser una actividad vigente. Si acaso la mercadotecnia, (bendita mercadotecnia que nos das de comer todos los días) ha propagado otros aspectos como marcas, boutiques de cupcakes y hasta concursos. Esto no impide que los mortales sigamos encendiendo nuestros hornos para preparar una tanda de panecillos de naranja en envoltura roja. De este modo me dispuse a obtener todo lo necesario para poder preparar unos panquecitos pretensiosos como se debe.

Receta. Aquí 

Continuando con mi profunda investigación, encontré esta receta, la cual me parece lo suficiéntemente básica para preparar una buena tanda de 24 panquecitos. Además confío mucho en about.com es uno de mis sitios favoritos. 

http://cupcakes.about.com/od/cupcake/fl/A-Cupcake-Classic-Vanilla-Cupcake.htm

Y entonces me di a la tarea de comenzar:

Recetario de Dud. !Tiene el sello de aprobación!
Saque el cuadernillo de recetas. Anoté ingredientes e instrucciones a seguir, paso a paso. Dispuse de los ingredientes y utensilios, y me saque "foto pal fais", a fin de tener evidencias de todo lo que estaba haciendo.
"foto pal fais"

 El verdadero problema con la repostería es que no tienes mucha cancha para la improvisación. Se debe seguir la receta y nada de que le pongo más de esto o de aquello, porque nomás no sale. Acto seguido, añadir los ingredientes en el bol. Batir e incorporar "lentamente" los demás ingredientes. ¿Qué es eso de añadir lentamente? ¿10 gr. por seg.? ¿74 gr. cada dos minutos? La verdad es que desde aquí comencé a notar fallas. En alguna parte del proceso algo no hice bien. Se supone que la mezcla debía quedar poco espesa y no debía batir al menos por diez minutos. Cualquiera que haya batido algo en su vida sabe que si bates una mezcla por más de 8 minutos, tal mezcla queda aguada. Aún con fe de que todo saldría bien, coloqué la mezcla resultante en los moldecitos tan lindos que compré para mis cupcakes.

Horno precalentado a 170 ºC, hornee por 12 minutos.
!Bien sencillo!  ¿qué no? Sobre todo porque mi horno tiene números del uno al cinco, no grados. Si por lo menos hubiera tenido grados Fahrenheit, mis tres años de estudio en ingeniería me hubieran dado facultades para hacer la conversión, pero no. A los ingenieros de Mabe se les ocurrió que estaba chido poner números y que todos los recetarios del mundo iban a cambiar a: "Precaliente su horno el numero 3 por cinco minutos"... ¿Dónde chinguiñas dejé el instructivo del horno?

Tanda número 1.
Resulta que cuando se quema el gas natural,  éste no emite tanta energía calorífica como el gas L.P. ("gas normal") por lo tanto, debes saber que tipo de gas está instalado en tu nueva casa (¿Les dije que estaba estrenando departamento?), aquí  nuevamente los ingenieros de Mabe me ayudaron. El instructivo dice: Si tu horno tiene la perilla en el número 3 la temperatura del horno es 125 -190ºC, esta temperatura puede variar si la altura de tu ciudad supera los 1500 m sobre el nivel del mar. (Dato cultural: la Ciudad de México se encuentra a una altura de 2250 m sobre el nivel del mar.) ¿Cómo diablos precaliento el horno a 170 ºC? (Tip: consiga un termometro)

Espécimen número 1
 Después de calcular que los 170 ºC estaban entre el 2 y el 3 del horno, la primer tanda salió medianamente bien. Buen sabor, la textura medianamente grumosa, miga firme, centro poco hundido y medio pastoso. Dejé enfriar la primera tanda mientras preparaba la mezcla para la segunda. Cuando esta estuvo lista para meter al horno (nota: esos no eran 170 ºC) pude aplicar a la primera tanda la mezcla para el frosting. Ése si me salió perfecto: 50% margarina, 50% azúcar glás y un toque de colorante natural de betabel. Va la segunda tanda a los moldes y en seguida al horno. 12 minutos después, la sorpresa...
¡Sorpresa!

 Conocido fenómeno de la repostería, se me bajaron los cupcakes. Quemados en las orillas y crudos al centro. ¿Por qué? hasta hoy, no lo sé. Llamé a mi asesor de cocina, conocido cocinero en los barrios de Santa Fe, Tlanepantla e Iztapalapa, y me dijo que "Tal vez sea porque batiste durante mucho tiempo o porque te falta más temperatura en el horno, ¿lo tienes en 180ºC?" ...ta madre! Aquí dice 170ºC y mi horno no tiene grados, tiene números. "Tu ponlo más cerca del 3 que del 4" me dijo.

¡Ahí vamos! tercera tanda, cambiando algunos factores como el tiempo de mezclado, adivinando la temperatura del horno y comiendo cupcakes crudos, me dispuse a seguir con lo que en ése momento se había convertido en un reto personal. Pinches panquecitos me hicieron enojar.

Tercera tanda: Los Red Velvet.
Seguí las instrucciones de mi gurú para comenzar con el cupcake que es algo así como la joya de la corona: el "Red Velvet". Deliciosa mezcla de chocolate con harto colorante rojo. Vigilaba constantemente el horno, bajando a todos los santos de la cocina y rezando a los dioses antiguos de Mesopotamia que trajeron el pan al ser humano vi con desesperación que mis red velvet se empezaron a hundir a eso del minuto nueve. Ya nada podía hacer por salvarlos. Me acerqué a la fuente de información más confiable que tenía a la mano en ese momento, #failcupcake en instagram y pinterest. Llegué a foros dónde mucha gente discutía el mismo tipo de problema. A algunas personas se les bajaban los panquecitos incluso en la etapa de enfriado, ya fuera del horno pues. El problema, aparentemente, se encontraba en que el horno estaba demasiado caliente, esto provocaba que las orillas se doraran impidiendo que el calor penetrara uniformemente en el cupcake. 

Tanda número cuatro: "El Fracaso"
Hice nuevas adecuaciones al proceso. Incorporé aún más lentamente los ingredientes, batí por 9 minutos, moví la perilla del gas del horno, más cerca del 3, pero ahora por el lado del 2, neta con la esperanza de estar cerca de los 180ºC, y hornee la cuarta tanda. Para estas alturas ya no creía en los antiguos dioses de Mesopotamia. A la mejor ustedes ya están juzgándome como un hombre falto de fe, y sí, pero no es el punto. La cuarta tanda, la más sencilla, la de sabor vainilla; también conoció el hundimiento.  Me rendí con esta receta. Me acerque a un par de libros: el primero se llama "CupCakes 101" y el segundo, "Cupcakes for Dummies!" y tampoco. A este desastre le siguieron una quinta y sexta tanda. Todos crudos del centro. bueno unos no se hundieron tanto, pero si estaban crudos. La unica forma de recuperar todo este material invertido y no tirarlo a la basura fue hacer budín de pan. El cuál quedó muy lindo, con todos esos colores mezclados y con un toque de frosting a la hora de servir. Estaba tan rico que se acabó antes de que recordara tomarle "foto pal fais".

 



Montones y montones de panquecitos que terminaron hechos budín.

27 de enero de 2015

Al Héroe desconocido.

A lo largo de la historia de la especie humana, la alimentación ha sido uno de los elementos clave en camino evolutivo que nos tiene dónde estamos hoy día. Según los estudiosos de la historia, por allá por la edad de piedra, (el neolítico) el ser humano pasó de ser nómada a sedentario, pasó de ser cazador y recolector a convertirse en agricultor y ganadero. El almacenamiento de los alimentos, granos, carne, frutas y verduras, le permitió al hombre a dedicar todo el tiempo que no ocupaba persiguiendo a sus presas y recolectando frutillas, a pensar, a utilizar la inventiva y la creatividad. La observación del entorno y el registro de todos los hechos de la naturaleza, hicieron que el hombre comenzara a valerse de una versión prehistórica del método científico para explicarse los fenómenos naturales. Por otro lado, cuando la cosa era más bien incomprensible, el poder divino, la magia o superstición, salía al quite para dar las explicaciones. Entonces un grupo de entre los de la tribu, comenzó a experimentar. Comenzó a influir directamente en los fenómenos, agregando o quitando elementos al azar y a registrar los cambios que producían estos elementos en los resultados finales del experimento.

Dentro de este grupo de experimentadores hay un sub-grupo de personas, los cuáles, en mi opinión, no son debidamente reconocidos por su aportación al conocimiento colectivo de la humanidad y con los que justamente deberíamos estar agradecidos. Yo los he bautizado como los "Comecosasnuevas" (ok, no soy bueno poniendo nombres) Estos comecosasnuevas son los que sufrieron cientos de horas de indigestión y hasta sacrificaron sus vidas por cambiar el cuerpo del ser humano. Permítanse imaginar por un momento la vida de Ogh el cavernario. Ogh es un adulto pleno, tiene 16 años y si pasa de los 25 llegará a vivir más de lo que que vivió su padre Ugh y su abuelo Agh. Ogh un día cualquiera anda merodeando por un río y por ahí entre las piedras encuentra camarones, descubre que puede comerlos y el sabor no es desagradable; acaba de inventar el sushi. Pesca muchos, mas de los que podrían comer en su clan durante tres días. Con un cuchillo de pidra les quita la cabeza y se los lleva a Mug su mujer. Organizan la comida, se reparten los camarones y todos comen. Por la noche todos los hombres se sienten viriles y querendones. Ogh inventó los afrodisíacos. Al siguiente día, dado el fabuloso desempeño que tuvo, Ogh se desayunó el resto de los camarones de la tribu, con toda la intensión de dar otra gran faena a su bella cavernaria. Lo que Ogh desconoce es que los camarones ya han comenzado su proceso de descomposición. Estoy de acuerdo que con ese aroma Ogh debería de haberse dado cuenta, pero era un producto nuevo que no conocía, además Ogh era un Comecosasnuevas, así que los comió todos. A eso del medio día, comenzó a sentir un gran mal estar en el estómago, seguido de una diarrea fortísima y después vómitos incontrolables acompañados de dolor de cabeza y fiebre. Ogh sintió que se moría, las extremidades le hormigueaban y minutos después se paralizaron del todo.

Se murió. De haber habido forense
Ogh
en ese entonces, se hubiera determinado que se nos fue por intoxicación de camarones pasados porque su cuerpo no contaba con los anticuerpos adecuados. Así fue como Ogh cayó. Su vida sirvió para que el resto de la tribu aprendiera que no se deben comer camarones pasados, y esta información se fue pasando de generación en generación y de clan a clan, de tribu a tribu hasta llegar a nuestras abuelas y madres. Hoy sabemos como regla general que no debemos comer camarones en estado de descomposición. ¡Gracias Ogh!

Supongo que así como Ogh muchos otros Comecosasnuevas murieron descubriendo que podemos comer y que no. Quiero expresar mi admiración por todos esos valientes que no dejaron huella en la historia, pero que sin ellos no podríamos ser lo que hoy somos. Unos gorditos felices.    

Un artículo interesante sobre la historia de la alimentación aquí:

http://www.montignac.com/es/historia-de-la-alimentacion-del-ser-humano/



21 de enero de 2015

Un borreguito, dos borreguitos, tres borreguitos...

16 de noviembre.
Noche

Hazme piojito.
Leía en la brillante pantalla de mi teléfono celular. La imaginaba tan tierna, pequeña, indefensa. Increíblemente atractiva (cada quien sus perversiones y a mi las tiernas me ponen). El aviso del siguiente mensaje de texto: 
Aurelia ha enviado una imagen
“Esto ya se puso interesante” pensé. Deslicé el dedo por la pantalla para abrir la fotografía en el celular. Esperaba cualquier cosa; una pose seductora por ejemplo; una cara de "ven y tómame en este mismo momento"; una toma sugerente mostrando el pronunciado escote del pijama de minions. (¿de dónde sacaste la pijama de minions, puerco?) O la típica foto de espaldas a la cámara, vistiendo solo una tanga roja. Esperaba todo, menos una fotografía como la que llegó a las 21:48 horas de ese día. Una cara blanca, blanca como una catrina. El cabello largo rojizo (borgoña) en una cola de caballo, con los ojos grandes, preciosos, negros, bizcos; con la boca abierta, mostrando y mordiendo un poco la lengua rosada, ligeramente inclinada hacia el lado derecho. ¡Ah caray! pero si ya casi es Navidad, toda esta onda de Día de Muertos ya pasó. Luego del pequeño susto, pasaron unos segundos antes de que pudiera darme cuenta; lo que Aurelia tenía en la cara era una mascarilla, y aún así se me antojaba mucho besar esa boca chueca. Ahora entiendo porque la piel tan suave. 
Aurelia ¿qué es eso?
¿Qué Jaime, no te gustó mi foto?...

Conocí a Aurelia un día camino a casa después del trabajo. Esperaba el metro en la estación Insurgentes rumbo de Observatorio, Ella estaba muy concentrada leyendo un libro y haciendo notas. Su apariencia me desconcertaba totalmente. Siempre que viajo en metro me gusta imaginar la historia de la gente. Que tal que el policía del Metro Merced tenía algo que ver con un alguna de las marchantas de la nave 2, o con alguna señora de alguna bonetería de pino-suarez. Así soy yo, imaginando historias, y Aurelia, puedo afirmar, se veía inocente, tierna, dulce, pero con ese dejo de bibliotecaria de película porno que te hace querer sacar a préstamo toda la sección de Sade. Ya me lo estaba imaginando: ella, yo, los anaqueles de... ¿Se puso roja?. En en ese instante La señorita de la cual, aun, no conocía el nombre se ruborizaba como alto de semáforo. Levantó una mirada llena de... ¿placer? “¿Que diablos está leyendo esta niña?” pensé. Me descubrió mirándola y cambié la mirada hacia otro lado...
Meses después me preguntó la razón. “Jaime ¿Por qué desviabas la mirada?”        
Y es que estaba yo ahí parado, desnudado por una desconocida vestida de bibliotecaria porno, sin saber que hacer. Tomé nuevamente mis pantalones y después de varios intentos, al fin pude sostener su dulce mirada. Deseándola.   

25 minutos más tarde Jaime envié un nuevo mensaje.

No puedo dormir. 
¿Por que no puedes dormir? 
Respondió Aurelia.
Una loca me mando una foto vestida de Catrina que no esperaba – Contesté tratando de hacerme el chistoso – Y ahora tengo esa imagen (¡oh dios, qué imagen!) en la cabeza y no me la puedo sacar (fantaseando todo lo que haría con esa Catrina). 
Creí que ya habíamos acordado ese asunto de las mujeres, todas estamos locas, todas.
Claro, pero unas más que otras. Además con diferentes tipos de locura: hay mujeres con locuras en las que te pierdes voluntariamente, y otras, de las que sales corriendo porque no vaya siendo que en un disgusto les de por cortarte el pene con unas tijeras.
– jajajaja
Si claro, ríete. De seguro eres del tipo de las que duerme con las tijeras bajo la almohada.
Eres muy alto.
¿Es pregunta? (¿estará haciendo alguna relación con el tamaño de mi pene?)
Afirmo, eres muy alto. (Apuesto mil pesos a que si) 
No, “Muy” alto esta reservado para los que me miden más de 1.90, Yo solo soy “Encima del promedio nacional ;)” 
✔✔
“¿Qué estará pensando esta mujer?”


Al fin se acerco y me grito, “¡Qué te pasa pendejo!!!!” Todos en el anden voltearon a vernos, inmediatamente se acercó un policía, Gumaro Fernández se leía en la placa que llevaba en el pecho. “¿Todo bien señorita?” preguntó Don Gumaro dirigiéndose a ella pero sin quitarme los ojos de encima. Ella estalló en una carcajada. El policía, un panzón de unos 64 años, la miro con recelo. “No pasa nada oficial, mi amigo y yo nos conocimos hace muchos años y parece que no me ha reconocido. Quise hacerle una broma, discúlpeme si hice mucho escándalo” Mi cerebro entro en modo google e hizo una búsqueda en la base de datos de rostros y voces. nada, error 404, sin registro. El policía se alejó despacio. Yo estaba en ese momento peor que antes. “¿Te conozco?” pregunté con cara de “te juro que no te he visto en mi vida”. 
– No, no nos conocemos. Pero me intrigó mucho la forma en que “no me mirabas”. – Dijo entrecomillado el aire.    
– Mi,mim, mi nombre es Jaime Ochoa.
– Mucho gusto Jaime, yo soy Aurelia. Mira, en este momento no tengo mucho tiempo, debo ir a casa, pero toma, éste es mi numero.–Me entregó un papelito– No creas que hago esto con todos los extraños que me desnudan con la mirada a mitad de una estación del metro, pero debo decir en tu defensa que lo hacías con “auténtico deseo”– Guiño de ojo y sacada de lengua– no sé, sentí padre. Deberías invitarme un café un día.
y se alejo para abordar la limosina naranja. 
– ¿Qué libro estás leyendo? - alcancé a preguntar antes de que se alejara del todo. 
– ¡Juliette o Las prosperidades del vicio!
“¿Te cae que está leyendo a Sade? ¿Y quién demonios toma notas de ese libro?”...

33 minutos después
Cuéntame un cuento por fá
Envié el mensaje aún sabiendo que ya soy bastante grandecito para pedir cuentos antes de dormir. Apelando a ese sentido maternal que tienen (casi) todas las mujeres, y con altas probabilidades de que me mandara al cuerno, le pedí un cuento a Aurelia.
Aurelia ha enviado una imagen.
“Esta si es, la foto del besito de las buenas noches” pensé. “Mojando las braguitas” anticipe el título antes de abrir la foto.
No, era la foto de un dibujo, un borreguito. Bastante mal dibujado por cierto, pero no importaba” 
¡Qué! ¿y mi cuento? Yo esperaba algo así como unos exploradores que se iban en misión científica hacia el polo norte, para obtener nueva información que ayudase a la humanidad a detener el calentamiento global ocasionado por el cambio climático. ¿y tu me mandas un borrego?.
Es para que te imagines a los demás borregos mientras los cuentas y te duermes. Pero ahora que lo mencionas, se perdieron pinches borregos
¡ya valió madres!
¿Qué paso? 
Pues que ya valió madres, los borregos iban a ir a descubrir como salvar al mundo y tu los acabas de asesinar. Nos vamos a morir todos por envenenamiento atmosférico o algo así.  
jajajaja ¡zonzo! Que te parece si los borregos si fueron al polo norte, pero encontraron una tribu de esquimales salvajes y se los comieron. Al menos los esquimales los disfrutaron. En barbacoa.
– o sea, ¿terminas con el futuro de la humanidad por una barbacoa?.
– La tragadera es lo mio. ¡Yomi! 
– 1 barbacoa, 2 barbacoas, 3 barbacoas
– ¿Qué haces?
– Cuento los muertos. Es lo único que nos queda. 


– ¿Aurelia? Te invito a una fiesta. Es más bien como una reunión, pero se va a poner bueno, ¡te lo prometo!.
Se reunían unos amigos del trabajo con motivo de las fiestas de fin de año, y todo pintaba para una gran noche. Se me hizo un buena ocasión para invitar a Aurelia por primera vez. Tal vez no fuese la idea más original para una cita pero, habría tiempo para platicar, cantar, bailar y ... ¿sexo en la primera cita? Ella estaba leyendo a Sade, eso ya daba indicaba alguna posibilidad. Llegamos a la reunión, ya tenía el plan trazado. Estar un rato, divertirnos, llevar la platica al tema del libro y de ahí como gorda en tobogán. Pero hay fuerzas misteriosas, dicen: Cuenta a Dios tus planes y se va a reír de ti. No quisiera juzgar los motivos del Señor, pero se le pasó la mano. 
– Aurelia me acaban de avisar que falleció una de las primas de mi mamá, y como mis padres están fuera de la ciudad, debo ir yo en su representación. Vamos, te llevo a tu casa.
– No, yo te acompaño. ¿Querías mucho a tu tía? 
– Yo no soy muy unido con esa parte de la familia, pero si le tenia aprecio. Mi mamá en cambio, la quería mucho, crecieron juntas y eran muy unidas.

– Gracias por acompañarme, ahora si te llevo a tu casa.
– Por nada, mira que un velorio, jajaja. Es una primera cita que nunca olvidare. ¡Lo que hacen los hombres por conseguir el café gratis!... Me la pasé muy bien contigo en serio. Gracias por la velada. 


– 4 barbacoas en Tombuctú 
– Aurelia? ¿por qué en Tombuctú?
– Querías borregos exploradores ¿no? 5 barbacoas... mmm Canívales comiendo mixiotes en África.
– y dale con la tragadera. 6 barbacoas
– 7 barbacoas reproduciéndose pero como sobra una a unos les toco trío.
– 8 barbacoas que bailan con mascaras tribales al rededor de una fogata. Obvio termina en orgía.
– 9 barbacoas muy fresas que fueron a tomar el té.
– 10 babarbacoas que les tocó café gratis en el velorio de la tía. 
– zzz
– ZZZ
– 48 barbacoas que quieren dormir con alguien porque hace mucho frío
– ¿dormir? 49 barbacoas que piensan que este juego es el más lindo.
– 50 barbacoas que desean las buenas noches.
– Está funcionando. Tengo sueño y hambre. 
– Descansa tragona. Sueñas con los angelitos.
– Habilidoso...
– zzzz


Al día siguiente desperté solo y con una extraña mezcla entre indigestión, antojo y deseo.


Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...