28 de diciembre de 2018

El bonito y tradicional Post de Fin de Año - 2018

¡Feliz Año Nuevo!
A ver 2018, tengo hartos comentarios de cómo debías de haber sido, pero como dicen, el hubiera no existe y pues las cosas como son; entonces me los voy a reservar (los comentarios), solo quiero decirte que tu y tus hermanos, los años anteriores, cada vez me duran menos, ¿los comerciales de Julio Regalado del Soriana desde el mes de mayo? ¿y La Comer? ¿cómo que la navidad llegó a Walmart desde agosto? ¿Rosca de reyes desde noviembre? ¿Por qué ya nadie celebra el día de la Revolución? ¿De qué se trata año 2018? ¿Por qué te empeñaste en durar tan poco?

Hablemos de los propósitos que te hice cuando comenzaste; sentí que esta vez si lo íbamos a lograr 2018; teníamos un plan y todo. ¿Sabes? en parte es tu culpa por durar tan poco. El plan no salió como a todos nos hubiera gustado, y de ahí se fue todo eso de los propósitos al traste. Quiero aclararte también que algo a lo que realmente le tuve fe, eso de los calzones rojos el día de tu “nacimiento”, tampoco funcionó.  A ver con que novedades al respecto sale tu hermano nuevo. Estoy pensando seriamente en darle una oportunidad a los calzones amarillos…

En la lista de cosas que si logramos 2018, fue pagar la suscripción al gimnasio. Ahora solo falta levantarse temprano para ir a ponerse “buenote” (<- no son mis palabras). Conseguimos no subir de peso, que ya es algo.

La verdad no quisiera pelear contigo, en primera porque ya casi terminas, y en segunda porque, dentro de todo, seguramente te recordare como un buen año, algo corto, pero bueno. No quiero ser mal agradecido, trajiste viajes, nuevas amistades, libros (aunque todos me los compré yo), golosinas (te valió madre que soy diabético) y experiencias varias. Por todo esto: Gracias.

Queda esperar que e 2019 no se nos acabe tan rápido como tú, entiende que necesitamos más tiempo para realizar los nuevos proyectos (guiño, guiño) y cumplir esos propósitos del 2003 que aún están pendientes y que este año si vamos a cumplir.   En cuanto a los buenos deseos para todos, esos siempre están presentes.

Lo mejor está por venir.
Feliz Año Nuevo 2019!




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10 de abril de 2018

¡Son blancos!


Una vez, durante los primeros semestres en la universidad estaba esta chica que me gustaba mucho, en verdad me atraía. Ella cursaba una licenciatura distinta a la mía y se sentaba delante de mi en una de esas materias comunes del tronco básico. Un día se le resbaló el bolígrafo de la mesa y cuando se agachó para levantarlo se le deslizó el pantalón un poco hacia abajo y alcance a ver qué usaba ropa interior color blanco. (si a ese triangulito de tela atada con dos cordones se puede llamar "ropa interior") ¿Qué hice entonces? Con la mucha falta de tacto que en ese entonces tenía, comencé a susurrarle en el oído, sensualmente según yo, esa famosa cancioncilla aprendida y utilizada por muchos bullies (acosadores) en mis años de escuela primaria:

– “son blancos, son blancos 🎵



No sé qué esperaba yo. ¿Qué cayera enamorada en mis brazos? ¿Una respuesta agresiva tanto física como verbal? esto era muy posible, es más, ahora que lo pienso era el tipo de respuesta que yo merecía; pero su reacción fue totalmente opuesto a lo que yo me hubiera podido imaginar. 

"Ella" [No mencionaremos que se llamaba Karla, porque de todos modos ni la conocen, y además, esto es ficción ¿cierto?] ... retomando, "Ella" se giró sobre su eje para mirarme a los ojos, los entrecerró, carraspeó para ajustar la voz medio tono por debajo del natural, sus grandes y rojos labios apenas se separaron en esa posición entre estoy trompuda y quiero beso, sus cejas perfectamente contorneadas, todo este conjunto de acciones se coordinaron en su rostro moviendo los 36 músculos necesarios para lanzar la expresión No. 41, conocida como “la matona”

Y dijo:

– ¿Qué? ¿Los quieres ver completos?

Era una invitación cien por ciento real, lo sé porque años después recibí confirmación. Y yo hice lo cualquier hombre (in)seguro de si mismo hubiera hecho en ese momento, responder:  "a güevo", "me canso ganso", o cualquier otra finísima expresión... pero no. 

– No.

Y sonrojado como gringo asoleado en Acapulco bajé la mirada y vi morir a mis pies la única oportunidad (si es que realmente hubo alguna) de tener algo con "Ella".

16 de enero de 2018

Dear Natasha.

Querido lescalante (yo) Mi nombre es Natasha y soy de Rusia, pero me mude a los Estados Unidos hace 3 años. Me encontré tus fotos en una de las plataformas de redes sociales y te recuerdo porque eres el tipo de chico que quiero 🙂. Eres caliente, inteligente y sexy 🙂  y me gustaría entrar en contacto y conocerte mejor! Espero que tu sientas lo mismo, Si te gustaría saber más de mi este es mi correo ------ Escríbeme  y te enviaré algunas de mis fotos. abrazos, Natasha.

Es mi día de suerte.
Natasha se encontró mis fotos en una plataforma de redes sociales, (¿cuál sería?), y quiere contactar conmigo porque piensa que soy inteligente, sexy y caliente. Lo cual es absolutamente cierto, lo soy, aunque algunas personas rieron cuando les conté sobre la opinión de Natasha, (ustedes saben quienes son). Entre mis propósitos de año nuevo está: "Ser más receptivo de las oportunidades que se presentan" y bueno... creo que el siguiente paso es obvio. Contestar a Natasha y engancharla, que no piense que estoy desesperado, pero que al mismo tiempo no pierda interés.

Querida Natasha, 
Que alegría habernos encontrado, la verdad me da un poco de pena porque no acostumbro usar el correo de la compañía para cosas personales pero creo que está sitúa merece que hacer una excepción. Tengo curiosidad, ¿en cuál de mis redes sociales me has encontrado? Bueno no importa. ¿En qué parte de los Estados Unidos te encuentras? ¿Te gustaría visitarme en México? Espero que hables español, porque mi inglés no es muy bueno (tuve que usar Google para entender lo que escribiste) Mucho menos hablo ruso aunque pienso que sería interesante aprenderlo, imagina a nuestros hijos hablando esa mezcla de ruso y ... jejeje, creo que me adelante un poco. 
Natasha, !claro que me gustaría saber más de ti! ¿crees que puedas enviarme esas fotos de las que hablaste en tu correo? espero tu respuesta.
Atte: L. Escalante.


¡Qué emoción! aunque curiosamente el correo desde donde me escribe Natasha no es el mismo que me indica en su mensaje. Enviaré mi respuesta a los dos, seguramente lo contestará rápido.

¡Ya llegó su respuesta! Veré que dice.



Diann envió con Airmail.

¿Diann? ¿no se llamaba Natasha?

Querida Natasha.

Creo que enviaste mal el correo a donde me pides que te contacte porque me ha contestado otra chica (también rusa, que curioso) que se llama Diann. Ah, ¡ya caigo! Debe ser tu segundo nombre. ¿Diann Natasha? ¡Que guapa eres! Nunca hubiera imaginado que te gustara participar en los concursos de belleza. ¡que sorpresa que seas Miss Russia! Sé que ahora esos concursos no son solo de belleza y califican más allá de la apariencia física. Debe ser muy interesante platicar contigo sobre la re-elección de Vladimir y de otros temas como la represión a los homosexuales en tu país o la aparente injerencia de tu gobierno en las elecciones de otras naciones. Me encantaría recibir más fotos tuyas, si no te molesta. ¿Cómo te gusta más que te llamen, Diann o Natasha? a mi me gusta más el nombre de Natasha. 
Atte:
L. Escalante.


No puedo esperar a ver que me responde, espero me aclare la duda de los nombres. No mencionó nada sobre mi chiste de los hijos. ¿Cómo traduce un chiste el traductor de google? Bueno tampoco mencionó si habla o no español. Me ha llegado otra respuesta, veamos que dice:

Hola Ricardo,

¿Qué vas a hacer hoy? ¿Qué hora es para ti?

Nosotros disfrutamos en la ciudad el buen clima de hoy. Tus cartas adornan mi día. Ya me he acostumbrado a tus cartas. Todos los días me apresuro al trabajo para ver tu carta. Sonrío cuando leo tu carta. Esto es muy padre. Me encanta conocer nuevos momentos sobre ti y tu vida. Ahora es mucho más fácil escribir las cartas en comparación con la primera vez. Estaba realmente preocupada cuando te escribí mi primera carta, pero ahora esto es más fácil para mí. Te escribo que siento. Ahora hay entre nosotros a una gran distancia, pero estoy seguro de que no es un obstáculo para nuestra comunicación. Me gustas.

No me envió las fotos que le pedí y ¿quién carajo es Ricardo? Tampoco me ha dicho si quiere que venir a Mexico o quiere que yo vaya a Estados Unidos; lo cual es un problema porque no tengo mi pasaporte vigente. Es muy emocionante ver como se alegra con mis cartas, ¡además le gusto! ¿Se estará enamorando? Creo que yo si...

Querida Natasha,
Espero te encuentres bien al leer mi carta. Cariño, ojalá puedas explicarme quien es Ricardo; espero que sea un primo tuyo o que te hayas confundido al enviar el correo. Me alegra saber que te gusta lo que te escribo, aunque debo confesarte que no comprendí muy bien tu última carta. No me has contestado si quieres que te visite en Estados Unidos o prefieres venir a México. Yo puedo ayudarte si quieres a comprar el boleto. Espero tu respuesta (Envía más fotos jejeje).
Con cariño:
L. Escalante.


Llegó una foto de Natasha !!!


Querido Ricardo,
Querido, ¿tienes $ 500 dólares ahora? Ayúdame. ¡Hagámoslo y conóceme! te quiero. Lo siento pero no tengo una cuenta bancaria, traté de abrir una, pero el banco se niega a darme una porque dice que demorará más de dos meses. ¿Puedo sugerirte Money Gram o Western Union? Esta foto la tomé el verano pasado.


Tuya, Nathasha.

Insiste en llamarme Ricardo. Hay algo que no me cuadra con todo esto; cuando intenté maximizar la imagen adjunta, pasó algo muy raro me salió una ventana con una advertencia a la que tomé captura de pantalla:


Tuve que pagar mucho y me quedé sin dinero que enviarle a Natasha, espero que no se enoje conmigo y crea que ya no quiero conocerla. Llegó un comunicado del área de sistemas, algo sobre un virus, no puse atención porque sigo tratando de escribir a Natasha (¿Nathasha?) pero su dirección me aparece bloqueada. Creo que ya no volveré a saber de ella nunca.

Qué emoción. Me acaba de llegar otro correo.



¿Quién será Tatiana?

15 de enero de 2018

Aves Salvajes pt. II

!Nos atacan las aves salvajes! (otra vez...)

La palomita buena onda.
Ha pasado casi un año desde mi última experiencia con palomas salvajes (Columba livia domestica). Les cuento: estaba yo en la comodidad de mis aposentos, descansando. De repente, una paloma entró por la ventana y se dispuso a cagar por todos lados creando caos. En esa ocasión nuestras diferencias terminaron en el momento que arrojé al invasor por la ventana y la vida continuó sin mayores eventualidades.

Días atrás, en lo que fue una semana, llamémosle "complicada", el universo me dio una segunda oportunidad para revisar mi crecimiento espiritual. Aparentemente un símil del espíritu santo buscó la forma de entregarme un mensaje de El Señor y envió a uno de sus mensajeros con categoría de urgente a mi lugar de trabajo.

No imaginé la posibilidad de que uno de los propósitos de la visita de la anterior paloma (llamémosle: paloma 1) fuera darme la indicación de aprender sobre zoosemiótica y así poder establecer futuras comunicaciones; de igual manera, tampoco esperaba una segunda visita. Ante los hechos, y pensando que solo unos días antes me había salido el "Muñeco" en la rosca de Reyes, reaccioné de la misma forma; 1.- Llamar a "esa mujer" para preguntarle si este nuevo mensajero, (llamémosle: paloma 2) no estaba tratando de decirme que me convertiría en el nuevo José y sería padre del segundo Mesías. Ante la correspondiente mentada de madre y negación total de la posibilidad de tal "bendición", mis temores se calmaron. 2.- Me concentré en una segunda posibilidad, que la vez anterior tampoco había imaginado; agucé mi percepción, tratando de encontrar dentro de mí el deseo irrefrenable de dejarme las barbas y construir un pichi barcote para la venida del segundo diluvio universal. Nada. Aparentemente tampoco me tocará salvar a la humanidad de un segundo diluvio universal.

Creo que lo único que me queda es comprar migajas de pan y ser bueno con estos bichos; en una de esas si pudiera ser el Señor.

"... llamarás a dos de cada especie y sacarás tu paraguas."


Y de repente todo es negro.

La primera vez que esto me sucedió tendría como 12 o 13 años, según yo, más o menos allá por el año 1992. Había sufrido un accidente muy apa...